Una pregunta que una gran mayoría de personas tiene en la punta de la lengua para hacerle al Señor es:¿quién dijo eso?¿cómo podemos saber que es verdad? A través de otras personas Dios nos va diciendo cosas. Pero, a la vez, es Dios quien nos lo dice a través de nuestros padres, a través de nuestros abuelos, a través de todas las personas que nos quieren. Amamos a Dios y, como consecuencia, amamos a nuestros hijos, a nuestros nietos. Nos queremos todos. ¡Es verdad!¡sabemos la verdad porque nos queremos, porque nos amamos! La verdad está en nuestros corazones, en nuestro interior, si amamos de verdad, si no hacemos daño a las personas, si nos queremos. Abrahán creyó a Dios y Dios lo amó de verdad. Y estaban muy juntos. No se separaban el uno del otro. Dios estaba en el corazón de Abrahán y Abrahán en el corazón de Dios. O lo mismo, Abrahán vivía muy cerca de Dios, Abrahán vivía junto a Dios. Y Dios nos llena de verdadera alegría. El Señor es mi luz y mi salvación (salmo 26). Repitámoslo varias veces durante el día, y durante la semana. Pero despacio, con cariño. O, si lo preferimos, acordémonos a nuestro modo, con sencillez. Lo importante es acordarse de Dios y decirle que lo amamos o algo equivalente. Y, dan ganas de copiar al pie de la letra la segunda lectura. Es de la Carta a los Filipenses 3, 20-4,1. Da ganas de terminar con ella: "Así pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría... manteneos así, en el Señor". La lectura evangélica es la de la Transfiguración del Señor. Lucas 9, 28b-36. Pedro, Juan y Santiago suben a lo alto del monte para orar con Jesús. El tema de la oración es tan importante, que el cristiano no puede desecharla jamás. Tan es así que el cristiano se encuentra, a menudo, rezando o en la presencia de Dios sin darse cuenta. Sí, de que en su interior, en el fondo de su alma, estaba Dios presente. A menudo, no le damos importancia pero debemos dársela. Dios está ahí. En esos momentos, démosle gracias. Gracias por que El estaba tan cerca de nosotros. Gracias porque nos quiere, porque nos ama. Cuando tenemos estas experiencias estamos empezando a ver la gloria de Dios, como dice este evangelio de hoy: "... y vieron su gloria". O como dijo Pedro: ¡Qué bueno es que estemos aquí! Y una voz desde la nube termina este evangelio diciéndonos a tí y a mí: "Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo". Y hacemos como Jesús. Quedamos solos con él, guardamos silencio. Pero, lo guardamos, de verdad en nuestro corazón.
miércoles, 9 de marzo de 2022
miércoles, 2 de marzo de 2022
I Domingo de Cuaresma. 06/03/2022. Lucas 4, 1-13
Empieza la misa de este domingo con un pasaje del Deuteronomio, 26,4-10. Se refiere al ofrecimiento de las primicias y recuerda todo lo que el pueblo de Dios tuvo que sufrir durante su estancia en Egipto. Las lecturas de este domingo son un buen reflejo de como debe comportarse el cristiano, el verdadero discípulo de Cristo. Moisés se dirige al pueblo y le dice: que el sacerdote tomará la cesta de las primicias y la ofrecerá poniéndola en el altar y tomando la palabra hará un relato de su historia en Egipto. Quedará como un pueblo muy pequeño que se convierte en pueblo grande, fuerte y numeroso. No obstante, ellos pasan por la prueba y son maltratados, oprimidos y pasan por una dura esclavitud. Ellos claman de verdad al Señor, Dios, que escucha sus gritos , ve su indefensión, su angustia y opresión. Y los saca de Egipto para llevarlos a una tierra que mana leche y miel, es decir, una tierra muy buena. Al finalizar este histórico recuerdo, el sacerdote coge las primicias de lo recogido durante el año y lo lleva ante el Señor, postrándose en la presencia de Dios. Con el salmo 90, elaboramos la frase: "Quédate conmigo, Señor, en la tribulación". La repetiremos con frecuencia varias veces durante los días de la semana. Recordamos que estamos aprendiendo a llevar con nosotros la frecuencia de la presencia de Dios. Esta presencia no puede ser continua en los humanos, por supuesto. Pero, sí varias veces al día. La segunda lectura es de Rom. 10, 8-13. esta lectura tiene una frase que es un resumen perfecto de todo lo que dice. Dice así: "Si profesas con tus labios que Jesús es Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado". Releela y si te parece bien, quédate con ella, y si memorizas el nombre de la carta y el capítulo, tanto mejor. Este, se lee muy pronto y rápidamente encuentras el versículo y, aunque no lo memorices, no hace falta. En la tercera lectura, sobre las tentaciones de Jesús, se ve como Jesús fue tentado muchas veces, no sólo tres. El número cuarenta significa un número indefinido de días. En este caso, cuarenta, que pudieron ser muchos más. Bastantes más. Y, cuando acaban estas tentaciones, dice el evangelio de hoy, el demonio lo dejó hasta otra ocasión. La misión del demonio es dominar a Dios de una forma u otra. Cuando el demonio ve un ser humano, piensa que allí puede haber debilidades humanas y allí está él para tentar y sacar provecho. El demonio está continuamente al acecho para tentarnos. En las tentaciones, es muy importante conservar tranquilamente, la fe y la confianza de Dios. La tranquilidad sabiendo que estamos en la mano de Dios y en las nuestras. Y a la vez, debemos obrar como si todo dependiera de nosotros. Pero, conservando la confianza en Dios y estando en la presencia de Dios.
martes, 22 de febrero de 2022
Domingo VIII del Tiempo Ordinario. 27/02/2022. Lucas ,6, 39-45
Las lecturas de este domingo son unas lecturas, de verdad, muy prácticas, muy adaptadas a nuestro comprender humano. Cuando nacemos de buenos padres, llevamos un buen comienzo. Ya tenemos esbrozado el comienzo del camino, para continuar sobre él. Cuando llegamos por primera vez a nuestra parroquia ya hemos oido hablar sobre Dios y de las cosas de Dios. Intuímos lo que es el amor a los demás, la caridad, el ayudarlos. Estamos en vías de hacer apostolado. Es decir, de trabajar por el reino de Dios, de Cristo. La primera lectura se toma del libro bíblico llamado Eclesiástico, capítulo 27, versículos del 4 al 7,, ambos incluidos. Es como una brevísima lección de psicología abreviada. Cuando oímos a una persona hablar, sin verla, ya nos porduce una impresión agradable o desagradable, a menudo. Por esta razón, esta primera lectura nos dice que el horno prueba las vasijas del alfarero, y la persona es probada en su conversación. La segunda lectura es de la primera carta a los Corintios, 15, 54-58. Esta lectura nos pone en el límite de nuestra vida, es decir, cuando lo que se corrompe, que es nuestra carne al morir, se vista de incorruptibilidad, para no corromperse jamás, entonces nuestro cuerpo ya vive para siempre, ya no se corrompe jamás, ¡ya vive para siempre! Por esta razón, procuremos estar siempre junto a Dios y no separarnos de El. Y si alguna vez le fallamos, volvamos siempre la vista hacia él y sepamos pedirle perdón. Hemos llegado a la lectura del evangelio. Se toma de Lucas 6, vesículos 39-45. Cerca del fin, nos dice que no hay árbol bueno que de fruto malo, ni árbol malo que de fruto bueno. Todo este pequeño relato del evangelio nos indica que es necesario vivir arrimados al árbol bueno que, sin dudarlo, es Jesús de Nazaret. Supongo que se habrán dado cuenta de que en este comentario de las lecturas de hoy, hemos saltado el correspondiente al salmo 102, resumido en el conjunto del 1 al 13. Para vivirlo, repitamos con frecuencia, en nuestro interior: "El Señor es compasivo y misericordioso". Hagámoslo varias veces durante el día para ir aprendiendo a vivir la presencia de Dios. Ahora estamos aprendiendo así, pero una vez que hayamos cogido la forma de hacerlo y lo hagamos con frecuencia, iremos, a base de repeticiones, hechas con mucho amor, cogiendo la costumbre de acordarnos de Dios y decirle que lo amamos y que estamos dispuestos a trabajar por él. No olvidemos que somos humanos y que no podemos tener una presencia constante, continuada y prolongada. Es humanamente imposible. Pero, sí podemos hacerlo varias veces al día. Cojamos la costumbre, practiquémosla y estemos alerta para que después de haberla cogido, no la perdamos. No os olvidéis del nombre. Estamos aprendiendo a vivir en la presencia de Dios.
lunes, 14 de febrero de 2022
VII Domingo del Tiempo Ordinario. 20/02/2022. Lucas 6, 27-38
Ante muchas de las lecturas evangélicas que nos toca leer a través del año, la mejor forma de sacar un buen provecho espiritual es dejarnos curar por Jesús. Seguir sus santos consejos. A veces, lo que hace Dios o sus planes, entorpecen totalmente los nuestros aunque sean con la mejor intención, aunque aparentemente busquen defender la causa de Dios. En la primera lectura, Abisay dice a David: "Dios pone hoy al enemigo en tu mano. Déjame que lo clave en tierra". Pero, David le dijo: "No acabes con él, pues ¿quién ha luchado contra un ungido del Señor y ha quedado impune?" Y se marcharon. David, encima de una montaña, manifiesta que no ha querido ir contra un ungido del Señor. Viene del salmo 102. Repitamos varias veces durante el día: "El Señor es compasivo y misericordioso". Así, iremos ejercitándonos en acordarnos con frecuencia de Dios y estar en su presencia. La segunda lectura es de 1 Corintios 15, 45-49. En esta lectura se habla del hombre espiritual y del hombre material. El primero es Adán, el hombre terrenal. El hombre celestial son los del cielo. Pero, antes hemos sido hombres terrenos, de la tierra. La de los celestiales, los del cielo, viene a continuación. Pero, si como el hombre terrenal es de la tierra; así los del cielo son los celestiales. Tengámoslo en cuenta para nuestra vida. Y, ya en la tercera lectura, Jesús nos pide algo difícil: hacer el bien a los que nos odian, bendecir a los que nos maldicen y orar porlos que nos calumnian. Parece que Jesús nos lo pone cada vez más difícil pero, al final se nos dice: "sed misericordiosos como vuestro Padre lo es; no juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados..." Jesús está lleno de sorpresas. Y termina diciéndonos: "perdonad y seréis perdonados; dad y se os dará: os verterán una medida generosa, llena, sobrada y rebosante. Y según midiereis os medirán a vosotros. Os medirán de forma abundante, pues con la medida que midiereis os medirán también a vosotros". Son muy bonitas las lecturas de este domingo. Meditémoslo varias veces. Y si podemos cojamos los evangelios o el misal y leámoslas. En concreto, el evangelio. Pero, saboreémoslo. Pido a los lectores de este evangelio, en concreto, a mis hijos y nietos, que lo lean y lo saboreen de verdad. ¡Os queda mucho mío para leer y releer (de vuestro padre y abuelo durante vuestra vida)! Y mamá tiene mucha parte en ello. Propósito: Hazlo, sobre todo en la línea de vivir la presencia de Dios durante el día.
lunes, 7 de febrero de 2022
Domingo VI del Tiempo Ordinario. 13/02/2022
Hoy deseo que empieces a dedicar algún tiempo a la meditación. Es algo fundamental para el cristiano y que muchas veces olvidamos. Por esta razón, hoy vamos a dar un giro a nuestro comentario del evangelio, con el convencimiento de que si vamos aprendiendo a meditar, nos sentiremos verdaderamente contentos. Esa va a ser la realidad. Si te vas introduciendo en ello te sentirás contento/a. Y si ya sabes, todos nos alegramos de verdad. Confía siempre en Dios, busca el apoyo en él. no te apartes del corazón de Dios. Pues si lo haces, es decir, si te apartas, serás como un cardo en la estepa, que nunca recibe la lluvia. Pues mira, aquí tienes un buen punto para la meditación. Empezamos. Imagina que eres un cardo. Estás solo. En medio del desierto. Nunca recibes el agua de la lluvia. En ti no hay ninguna flor. Estás árida. Pero se trata de acercarte a Dios, porque dice la primera lectura que estamos comentando, que serás un árbol plantado junto al agua... tus hojas siempre están verdes... no te molesta la sequía, pues no por ello vas a dejar de dar fruto. Como dice el primer salmo: "Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor". Piensa lo que eres sin agua. Estás seco de verdad. No tienes raíces, se secaron. Confía en Dios para crecer junto a él. Vive de estar junto a Dios, de no querer ser un cardo. Recuerda lo que dice el salmo. En la segunda lectura (1Corintios 15, 12.16-20) se nos recuerda que Cristo ha resucitado y eso da sentido a nuestra fe. Pablo es tajante: "si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado". Pero Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto. No seas un cardo. Deja que Cristo haga de ti un verdadero rosal. Piensa en lo que vas leyendo. Usa tu imaginación para las cosas buenas. y progresa en la meditación. La tercera lectura es la evangélica, y en este caso es la de las bienaventuranzas. Vuelve tu mirada hacia las lecturas anteriores. Continúa tu oración. ¿Qué te parece, eres un cardo en plena sequía o eres un rosal, con borbotones, en esperanza de convertirse en verdaderas rosas? ¿Esta oración o meditación ha influido en ti? ¿Quieres completarla de verdad? Quizá necesite un poco de adorno, de embellecimiento. Nadie mejor que tú puede ver lo que necesita, lo que le falta. Es una forma de aprender y de mejorar. Ten iniciativa. ¡Un abrazo en el Señor!
