Estamos culminando el tiempo de Pascua. Jesús intenta preparar las cosas para que su Iglesia dure hasta el final de los tiempos. Hoy, se trata de un problema sobre las cosas que deben cumplirse. Y surge cuando Jesús ya no está con los hermanos que iniciaron la Iglesia. Nos lo relata el libro de los Hechos de los Apóstoles, 15, 1-2. 22-29. Es la primera lectura de la misa de hoy. Aparecen unos que predican que es necesario circuncidarse por el rito que estableció Moisés en la antigüedad, para salvarse. Por esta causa se levanta un gran altercado y una violenta discusión. ¡Qué pena que aquellos primeros cristianos dieran este triste espectáculo! ¡Cómo sería que en el texto habla de dos cosas: un altercado y una discusión! Vemos que, realizada una consulta, los apóstoles responden que sólo les prohíben lo relacionado con los ídolos y muy poco más. Creo que de esta lectura debemos sacar la lección de evitar los altercados y las discusiones violentas. Aquí no sabemos como terminó la cosa, pero alegrémonos de que haya terminado bien. La segunda lectura es del Apocalipsis 21, 10-14. 22-23. Se trata de una descripción de la ciudad de Jerusalén, medio metafórica y medio real. La terminación de la lectura es de mucho provecho espiritual. Dios y Jesús son nuestra iglesia, nuestro santuario. ¡Dios es nuestra Iglesia! ¡Jesús es nuestra Iglesia! Por eso, nuestra vida interior o espiritual tiene muchísima importancia. Hablar con Dios en nuestra intimidad, en silencio, con el pensamiento... ¡es una gozada! Retirémonos, de vez en cuando, alguna vez, pero todos los días, no lo abandonemos, no enfriemos espiritualmente. Y aunque tengamos algún momento de sequía, conservemos la esperanza. ¡Y sigamos! Si aprovechamos espiritualmente lo dicho, vamos sobrados para una temporada. Pero, algo sobre la tercera lectura. Empezad a leerla con veneración. Y llegaréis a "La paz os dejo, mi paz os doy". Lo dice Jesús. Y la paz de Jesús, la paz de Dios es distinta a las demás "paces". Y todo el relato termina: "Cuando suceda, creed".
lunes, 16 de mayo de 2022
lunes, 9 de mayo de 2022
V Domingo después de Pascua. 15/05/2022. Juan 13, 31-33a. 34-35
Pablo y Bernabé, en la primera lectura de este domingo, se nos presentan haciendo una gira por diversos lugares para dar a conocer el mensaje de Jesús. Y, se nos dice que además de predicar nombraban presbíteros para que organizaran a los nuevos cristianos. Pablo y Bernabé después de predicar en Perge, llegan a Atalia y se embarcan para Antioquía de donde habían salido. Contaron todo lo que Dios había hecho por medio de ellos, ya que los antioquenos les habían prometido rezar mucho por el buen resultado de la misión. Sigamos nosotros el ejemplo y recemos también unos por otros para que el amor a Jesucristo mejore en nuestra parroquia. ¡Qué Jesúcristo tenga en cuenta nuestras oraciones y nuestro trabajo apostólico para bien de las almas. Hoy nos toca rezar con el salmo 144, 8-13sb. Escojamos las frases que más nos gusten y sigamos la costumbre de repetirlas a menudo durante el día. A ver si vamos cogiendo el poder acordarnos de Dios con frecuencia. La segunda lectura es del Apocalipsis 21, 1, 5a. Por la gracia de Jesús todo se hace nuevo. Nuevo es el cielo, nueva es Jerusalén y el mar, metafóricamente, ya no existe. Porque representa el poder del infierno. Nosotros, ahora, pertenecemos al pueblo de Dios. El nos ha cogido en sus brazos, a pesar de nuestras debilidades y de nuestros pecadillos. El nos quiere de verdad. Hoy, de una forma o de otra, la misa que nosotros hemos de tener hacia El. El evangelio de hoy nos lo presenta Juan 13, 31-33a, 34-35. Acaban de comer juntos en el cenáculo y Judas se marcha. Es ahora cuando empieza de verdad el dolor, el sufrimiento. Y es ahora cuando Dios del cielo empieza a ser glorificado de verdad. Es la mejor glorificación que uno puede ofrecerle a Dios. Es la mejor oración que nosotros podemos hacer. El amor lo dice todo, lo expresa todo. Y Jesús nos hace su testamento, que es el testamento del amor. Nos dice: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amadado. En esto conocerán todos que sois mis discípulos". Cuando hay amor las cosas, aún las más duras, se ven de manera distinta. Cuando las cosas se hacen por amor, se hacen de muy distinta manera. Y no lo olvidemos, sigamos aprendiendo a tener la presencia de Dios.
martes, 3 de mayo de 2022
Domingo IV de Pascua. 08/05/2022
Pablo y Bernabé están realizando una gira para predicar el mensaje de Cristo. Llegaron a Antioquía de Pisidia y el primer sábado entran en la sinagoga con la intención de predicar. Pablo y Bernabé entablaban conversación con mucha gente y los animaban a ser siempre fieles a Dios. Al sábado siguiente muchos acudieron a la sinagoga para oirlos, pero eran tantos que los judíos se llenaban de envidia y empezaron a blasfemar. Y Pablo empieza a predicar y les dice que primero tenían que oir ellos el mensaje cristiano pero, como lo rechazan, lo hablarán a los gentiles, a los que no son judíos. Al oir esto los gentiles se alegraron muchísimo, y muchos creyeron. Y así llegó la predicación sobre Cristo hasta el fin de la tierra. Pero los judíos incitaron a las mujeres ricas adoradoras de Dios y a las personas influyentes, de forma que lograron la expulsión de Pablo y Bernabé. Empiezan las grandes dificultades para extender el reinado de Cristo. El salmo de hoy, salmo 99, nos hace repetir: "Somos su pueblo y ovejas de su rebaño". Recuerda esta frase y repítela varias veces durante el día como una forma de recordar a Dios y decirle que lo quieres, que lo amas. Si quieres repetir otra cosa que te haga recordarte de Dios, hazlo. Lo importante es que te acuerdes de Dios y le digas que lo amas. Ya ves que te repito muchas veces, muchos días,esta forma de recordar a Dios para que te ayude a mantener una vida de unión con Dios. La segunda lectura de la misa es del libro del Apocalipsis 7, 9.14b-17. Describe muy bien al conjunto de los que somos seguidores de Cristo. Es una descripción donde tú, yo, todos los que amamos a Dios, estamos junto a Dios, junto a Cristo, en el cielo. Vete leyendo despacio, imaginando cada expresión, ¡verás que oración haces! Te va a salir preciosa. Añade lo que puedas con tu imaginación y ¡adelante! ¡Junto a Dios! La tercera lectura de este domingo ocupa solamente cinco líneas. Es del evangelio de Juan, capítulo 10, versículos desde el 27 hasta el 30, ambos inclusive. Las ovejas de Jesús somos todos nosotros, los que seguimos a Jesús. El nos da vida, vida para siempre y no nos soltará jamás de su mano. Cuando terminé de hacer este comentario, me gustó, son mis vivencias y dí gracias a Dios. Y, a tí que te sirva para mover tu corazón hacia El. Si ves que merece la pena, déjalo a otra persona. Quizá pueda hacerle mucho bien. Pidamos unos por otros.
lunes, 25 de abril de 2022
Domingo de Pascua. 01/05/2022. Juan 21, 1-14
Hch 5, 27b-32. 40b-41. En la primera lectura de la misa de hoy se nos presenta la circunstancia de sentir la necesidad de predicar, de extender el reino de Cristo y no poder hacerlo por estar prohibido. ¡Cuántas veces las leyes que dan los hombres se oponen a las leyes de Dios! ¿Y cómo responden los que en aquella época mandan en la Iglesia? "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres". Pero, no cabe duda que los primeros que han de obedecer son el obispo y las personas de autoridad que están a su alrededor. En este caso, los apóstoles responden como verdaderos creyentes y responsables. Y salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por Jesús. A continuación, viene el salmo 29 con la siguiente respuesta a diversos versículos: "Te ensalzaré, Señor, porque me has librado". La segunda lectura es del libro del Apocalipsis 5, 11-14. Hay una verdadera movilización de ángeles, miles de miles, miríadas de miríadas, de todas las criaturas. Todas las alabanzas son para el cordero. Acostumbrémonos a dirigir alabanzas a Cristo con el pensamiento. Digámosle: Señor, te amo, ayúdame a ser bueno... Lo estaremos alabando como hacen los ángeles en el cielo. Creceremos en la vida mística y estaremos más unidos a Dios y a los demás. Juan 21, 1-14. Es un evangelio de Jesús resucitado en el que Jesús participa en el resultado de una pesca. 153 peces. Es un resultado simbólico. Pero, es fruto de la acción de Jesús y de los discípulos. Es una magnífica lección. En el campo apostólico, los resultados dependen de Dios porque son frutos divinos y de nuestra acción, de nuestro apostolado, porque son resultado de nuestra acción humana. No podemos ejercer ningún tipo de apostolado si no lo encomendamos a Dios. El es quien mueve los corazones. Y además, se da una circunstancia. Jesús no se ha presentado en ningún momento. Pero, los discípulos saben que es El. Y es que Jesús es Dios y su amor por nosotros trasciende, vibre interiormente y, de algún modo, lo sentimos. Por esta razón, es necesario que los discípulos nos cultivemos espiritualmente, que busquemos a Dios. Nunca nos pesará. Leamos despacio este pequeño comentario y saquemos algún propósito para nuestra vida.
lunes, 18 de abril de 2022
II Domingo de Pascua. 24/04/2022. Juan 20, 19-31
Es sumamente importante que todos vivamos, como cristianos que somos, unidos en un mismo espíritu. El Espíritu de Cristo, el Espíritu de Dios. Dice la primera lectura de la misa de hoy que todos se reunían en un mismo espíritu y que los demás no se atrevían a juntárseles. ¡Cómo verían de unidos a los cristianos viviendo la vida de Dios! ¡Los demás, se hacían lenguas de ellos, os admiraban! Aunque algunos no se atrevían a acercarse, muchos sacaban a sus enfermos a la calle para que la sombra de Pedro, al pasar, los curara. Y muchos se adherían al Señor. Esto es una gran expresión de que en aquellos hombres y mujeres estaba el espíritu de Dios, el espíritu de Cristo. Es lo que nos refleja la primera lectura de la misa de hoy, Hechos 5, 12-16. No olvidemos el salmo 117, 2-4, 22-27: "Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia". Repitámoslo varias veces durante el día y así nos acordaremos de Dios varias veces durante el día. Hagámoslo como queramos, pero acordarse de Dios es lo importante. Para algunos, con decir: "Te amo Señor" ya sirve para ponerse en la presencia de Dios. La segunda lectura es del Apocalipsis 1, 9-11a. 12-13. 17-19. Aquí, la orden que Dios nos da es: "Escríbelo". Sí, Señor. Los cristianos tenemos obligación de glorificar a Dios, de ir por el camino de Dios y lograr que los demás descubran ese camino y lo sigan. Tengamos en cuenta que siete es un número completo, significa no sólo siete iglesias, sino "todas" las iglesias. Cada iglesia es como un candelabro de oro, a los ojos de Dios es de un inmenso valor. Así nos quiere Dios. Hagámosnos todos "los propagandistas de Dios". El evangelio se toma de Juan 20, 19-31. Jesús se aparece a los discípulos al anochecer. Lo primero que hace es darles la paz y enviarlos a predicar. Les da el poder de perdonar los pecados. Habiendo creído en Jesús, teniendo fe en El, ya nuestros pecados son perdonados. Por eso es necesaria la predicación, para que la gente pueda abrir sus oídos y así pueda creer. Resumiendo todo, tengamos todos el espíritu de Jesús en nuestros corazones, que se vea a Dios, a Cristo en nuestras caras, en nuestros corazones. Así, los demás verán la gracia de Dios en nosotros, creerán y sus pecados serán perdonados. Como termina el evangelio de hoy, "estos escritos lo han sido para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
