Se ha de afirmar con toda la energía, que el texto evangélico que se va a leer en todas las parroquias españolas no está bien traducido pues no contrapone PIEDRA a ROCA, por el contrario, dice así: "Tu eres PIEDRA y sobre esta PIEDRA voy a edificar mi Iglesia […]".
viernes, 22 de agosto de 2008
Domingo XXI del Tiempo Ordinario (24-8-2008). Mateo, 16,13-20
Se ha de afirmar con toda la energía, que el texto evangélico que se va a leer en todas las parroquias españolas no está bien traducido pues no contrapone PIEDRA a ROCA, por el contrario, dice así: "Tu eres PIEDRA y sobre esta PIEDRA voy a edificar mi Iglesia […]".
martes, 12 de agosto de 2008
Domingo XX del Tiempo Ordinario. 17/08/2008. Mateo 15, 21-28
- "Me han enviado sólo para las quejas descarriadas de Israel". Ella lo alcanza y vuelve a pedirle:
-"¡Socórreme, Señor!".
Jesús sigue insistiendo en que el pan es para los hijos (los judíos), no para los perrillos (los paganos).
La mujer persiste llamándole "Señor" y le dice que también los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.
Jesús le dice que su fe es grande y que se cumpla lo que desea.
En aquel momento quedó curada su hija.
Como hemos visto, la mujer pagana llama siempre "Señor" a Jesús. Como ya dijimos otras veces, llamar "Señor" a Jesús, es situarse fuera de la vida terrena de Jesús y dentro de la primitiva comunidad cristiana. Jesús resucitado es el "Señor".
Un problema que se plantea después de la muerte de Jesús es sobre la predicación a los paganos, o no judíos, y su integración entre los cristianos. En este evangelio se elimina toda discriminación. Todos tienen derecho a que se les predique la Buena Noticia y a ser cristianos. Tanto en este caso, como en el del endemoniado sordo y mudo (Mateo 12, 22), Jesús no expulsa el demonio, pero la persona queda curada. Y es que no lo expulsa porque, en este caso, demonio equivalía a una ideología que domina a la persona. La ideología era que los paganos no pueden ser Hijos de Dios, no pueden recibir la Buena Noticia, como queda dicho. Pero Jesús dice que no sólo los judíos, también los paganos pueden tener una fe fuerte en Él y esta fe elimina todas las barreras. Entonces, Jesús cura a la muchacha.
Hoy día, yo disfruto cuando veo a un negro africano, por ejemplo, ir a mi lado, con gran fe a comulgar. No hay discriminación alguna entre razas y pueblos. Es el gran milagro del Señor.
viernes, 8 de agosto de 2008
Domingo XIX del Tiempo Ordinario (10/08/2008). Mateo, 14, 24-33
La fe con la que debemos aceptar a Jesús es la fe llena de amor y confianza. Es la que nos entrega a Él en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, es decir, todos los días de nuestra vida. Esta adhesión a Jesús es la que dará solidez a nuestra vida y la llenará de paz y felicidad a pesar de todas las dificultades.
Refiriéndonos al evangelio de hoy, como siempre, es necesario ponerse en el vocabulario de la época, donde "andar sobre las aguas" era, metafóricamente, propio de Dios. Puede verse para ello el libro bíblico de Job, cap. 9, vers. 8 ó también 38, 16. Sea o no real el hecho, los discípulos manifiestan su incredulidad en que Jesús es "Dios entre nosotros", no lo reconocieron andando por encima de las aguas, como sólo Dios puede hacer. Creen que sólo se trata de un fantasma.
Para que no se asusten los discípulos y confirmen su fe, Jesús, utilizando la misma expresión que Dios emplea cuando se manifiesta a los demás, les dice: "Yo soy", no os asustéis. Es decir, se les sigue presentando como Hombre-Dios. Como quien es el único que puede andar sobre las aguas y el único que puede afirmar "yo soy el que soy" o, simplemente, "yo soy", dicho con un énfasis especial.
A Pedro, sin embargo, no le interesa tanto que Jesús se manifieste como el Hombre-Dios, sino que lo que desea vivamente es realizar el prodigio de poder caminar sobre las aguas y así participar de la condición divina. Jesús no duda y lo invita. Pedro anda efectivamente sobre las aguas, pero cuando arrecia el viento, siente miedo y pide auxilio Jesús le recrimina, suben a la barca y cesa el viento. Finalmente todos se arrodillan ante Él y dicen: "Realmente eres hijo de Dios".
Para mejor entender este pasaje evangélico es necesario advertir que en él se encuentran vivencias de la primitiva comunidad cristiana. Por un lado Pedro llama "Señor" por dos veces a Jesús, con lo cual hace referencia a Jesús Resucitado, el Jesús que vive entre los cristianos. Además, la "barca" de los discípulos es también figura de la comunidad, enviada por Jesús a la otra orilla del lago Genesaret, es decir, a país pagano. Todos los pueblos, no sólo el judío, tienen derecho a recibir la Palabra de Dios sin discriminación alguna. Y, como en la barca del evangelio, cuando el viento o las dificultades arrecian, es necesario seguir manteniendo la fe en el Señor.
Sin embargo, para que este evangelio sea realidad, nosotros debemos ser realmente discípulos del Señor. Hombres y mujeres que propaguemos esa fe tan maravillosa y que tanto bien puede hacer a la humanidad.
domingo, 3 de agosto de 2008
Domingo XVIII del Tiempo Ordinario (03/08/08). Mateo 14, 13-21.
viernes, 25 de julio de 2008
Domingo XVII del Tiempo Ordinario (27-07-2008). Mateo, 13, 44-52.
Como estáis observando, en el capítulo 13 del evangelio de San Mateo se encuentra una bonita colección de parábolas. No es que Jesús las haya predicado todas de una vez. No. En principio hubo una tradición oral sobre todo lo que hizo Jesús. Después se empezaron a escribir trozos de la misma y, seguramente entre trozos, apareció una colección de parábolas que Mateo recogió en este capítulo.
Como sabes por estos últimos domingos, en el capítulo 13 de Mateo encontrarás las parábolas del sembrador, la del trigo y la cizaña, la del grano de mostaza, la de la levadura, la del tesoro escondido, la perla fina y la de la red. Es una preciosa colección.
Las dos primeras parábolas del evangelio de hoy, es decir la del tesoro escondido y la de la perla fina, en que un hombre vende todo lo que tiene para poder adquirirlos, nos enseñan que el compromiso total que nos exige Jesús no se hace por un esfuerzo de voluntad, sino por la gran alegría que nos produce su mensaje como incomparable valor. Es necesario comprender la buena noticia que Jesús nos trae; Él nos dice y nos hace comprender que Dios nos ama de verdad. Sabíamos que Dios existía, pero no sabíamos que nos amase tanto y tan de verdad. Sólo esto basta para llenarnos de inmensa alegría si lo pensamos y meditamos de verdad. Y basta para comprometernos con Jesús a lo que sea. Jesús es el tesoro escondido y la perla preciosa.
Por su fácil entendimiento, no explico la parábola de la red, pero os recuerdo la importancia de escuchar el evangelio en la misa, o por lo menos leerlo detenidamente en privado, para comprender lo que cada domingo escribo.
El evangelio de hoy termina diciendo Jesús a solas a los discípulos:
