miércoles, 26 de noviembre de 2008
Domingo I de Adviento. 30/11/2008. Marcos, 13, 33-37
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo. 23/11/2008. Mateo 25, 31-46
Resumen:
Se trata de la segunda venida del Hombre para dilucidar la suerte de los paganos. Entonces, primeramente dirá a los buenos, situados a su derecha:
- Venid a heredar el reino preparado para vosotros porque tuve hambre y me dísteis de comer, tuve sed y me dísteis de beber, fui extranjero y me recogísteis, estuve desnudo y me vestísteis, enfermo y me visitásteis...
Y el rey les dirá además:
- Cada vez que lo hicísteis con uno de estos.... conmigo lo hicísteis.
A los de su izquierda, les dirá:
- Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
Estos habían hecho todo lo contrario de los anteriores, e irán al castigo definitivo, mientras que los primeros, irán a la vida definitiva.
Comentario:
Mateo, en su evangelio presenta primeramente la venida del Hombre que viene a salvar a los suyos, es decir, a los judíos. Para ello, véase el capítulo 24, especialmente los versículos 29-31. Su narración está hecha en estilo literario apocalíptico y la mención del sol, la luna y las estrellas se hace porque eran tenidos por dioses.
Ahora, Mateo afronta el problema de la suerte de los paganos. Estamos situados en la época histórica después de la destrucción de Jerusalén, pues en 24, 29 comienzan los acontecimientos propios que siguen a la misma.
La suerte de los paganos depende de cual haya sido su actitud ante "el Hombre"; si estuvieron de su parte, cuidando del necesitado tendrán vida eterna. Según el evangelio de hoy, la actitud de ayuda al hombre y la solidaridad son los valores supremos para la salvación. Esto se dice para todos. Sin embargo, aglutinando todos los pasajes del Nuevo Testamento, para los creyentes, estos valores deben proceder de una fe sólida, fuerte, que nos proyecta a realizar dichas obras como hijas que son de una verdadera vida de unión a Cristo. No olvidemos que San Pablo nos dice en la carta a los romanos que nos salvamos por la fe y no por las obras; lo dice en más de una ocasión. En consecuencia, ya sabemos lo fuerte y profunda que debe ser nuestra fe en Jesús y no una fe cualquiera. Ha de ser una fe que nos arrastre a realizar, con verdadero amor, las obras de las que en este evangelio nos habla Jesús.
Según el versículo 42 que dice:
- Id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles...
se nos confirma, una vez más, que en la época de Jesús aún no se pensaba que el diablo estuviese en el fuego eterno, sino que éste estaba preparado para él. El diablo es siempre el símbolo del poder opresor. Por otra parte, el evangelista Mateo, omite en este episodio el mencionar la resurrección.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Domingo XXXIII del tiempo ordinario. 16/11/2008. Mateo 25, 14-30
jueves, 6 de noviembre de 2008
Domingo XXXII del tiempo ordinario. 09/11/2008. Mateo 25, 1-13
A media noche, avisan que llega el novio y que deben salir a recibirlo. Entonces, las necias piden aceite a las sensatas porque se les apaga el candil. Habían dormido de noche y no se habían provisto de suficiente. Las muchachas sensatas contestan que es mejor que vayan a comprarlo porque es posible que el aceite no alcance para todas.
Mientras marchan a comprarlo, llegó el novio. Las que estaban preparadas entraron a la boda y se cerró la puerta, que ya no se abrió para las otras.
Jesús concluye: "estad en vela, que no sabeis el día ni la hora".
miércoles, 29 de octubre de 2008
Conmemoración de todos los fieles difuntos. 02/11/08. Lucas 24, 13-35.
- "¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas!...".
Los dos discípulos invitan a Jesús para que se quede con ellos, pues ya anochecía. Jesús se queda y sentado a la mesa, toma el pan, pronuncia la bendición, lo parte y se lo da. En este momento, a los discípulos se les abrieron los ojos y le reconocieron. Pero él desapareció...
Ellos, entonces, comentaron:
- "¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?".
Este comentario constituye la parte central del evangelio de hoy. Lo que les ha ocurrido a los discípulos de Emaús es una "gracia". Ellos han sido alcanzados por Cristo. El resucitado se ha apoderado de ellos. En esta experiencia descubrieron el poder de la resurrección de Jesús. Todo esto se puede repetir aplicándolo a Pablo. Frase por frase. Todos adquieren conciencia de que se les está revelando el misterio que encierra Jesús. Este, para ellos, se hace diáfano y luminoso. Todo es una gracia, algo que no se explica en términos psicológicos. Es una grandiosa realidad. Pablo se siente "un hombre nuevo". Los de Emaús dan la vuelta para comunicar a los demás "como ardía su corazón".
El hecho de la cena se narra con las mismas palabras de la Eucaristía: sentado a la mesa con ellos, "tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio". A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Como se ve, lo reconocieron al partir el pan. ¡Allí estaba Jesús! ¡Qué realidad tan preciosa!. Siguiendo el mandato del Señor cuando partimos el pan de la Cena, de la Eucaristía, allí está Jesús. Y si tratamos de vivirlo por la fe, cada vez nos enamorará más. Es el tierno encanto de Jesús. ¡Qué pena que muchos de entre nosotros abandonen el estar junto a Jesús y no se preocupen de recibirlo con frecuencia!.
Cuando el texto evangélico de hoy gira alrededor del partir el pan ¡por algo será!.
Reflexión: aunque sea repetición, es preciso reflexionar como creyentes que somos y, de una vez, decidirnos ¡a comulgar!. Entonces, llegaremos a comprender a los discípulos de Emaús.
