lunes, 23 de marzo de 2009

Domingo V de Cuaresma. 29/03/2009. Juan 12, 20-33

Versículo 20. A veces, la palabra "griego" se refiere al que no es judío, sino que es, simplemente, prosélito o simpatizante de la religión judía. Muchos de estos acuden al Templo para celebrar la Pascua.

Versículo 21-22. Es necesaria una ambientación. Betsaida significa "lugar de pesca". En los evangelios, la pesca es una metáfora que significa la actividad de la misión. Los griegos expresan, ellos mismos, el deseo de acercarse a Jesús, a través de Felipe que recurre a Andrés y van a contárselo a Jesús. Aquí se refleja un problema de la primera comunidad cristiana que no se atreve a evangelizar a los paganos. Se deciden a ello después de haber consultado al Señor Jesús. Los paganos desean participar de la vida y toman la iniciativa intentándolo.

Versículo 23. Afirma Juan en 1,14, que en Jesús (en la Palabra hecha hombre) hemos visto la gloria de Dios. La humanidad de Jesús es el lugar de la teofanía, el lugar donde encontramos a Dios. La gloria de Dios es la gloria que va a manifestarse en Jesús cuando sea levantado en alto.

Versículo 24. El hombre posee muchas más potencialidades de las que aparentemente se ven. Esas potencialidades se liberan cuando se produce el don total de uno mismo. Jesús expresa esto mismo con otras palabras, es decir, con la metáfora del grano de trigo. En este caso, el fruto son los hombres que se agregan a la nueva comunidad, pasando de la muerte a la vida.

Versículo 25. El evangelio de este domingo está rodeado de alusiones a la muerte de Jesús, pero este versículo hace una referencia fuerte a nuestro comportamiento en un mundo que oprime al ser humano. Por desgracia, a menudo, hemos de incluir como opresora a nuestra propia Jerarquía religiosa, al igual que en tiempos de Jesús. Infundir temor, excomulgar, llamar al orden, condenar, prohibir, taparnos los ojos, es la gran arma de este mundo religioso cuando se convierte en opresor. Todo lo que sea dar un cerrojazo al Vaticano II - como se está haciendo - se convierte en opresión y traición al pueblo de Dios. Si denunciamos estas cosas, aunque nos condenen, estamos yendo contra ese modo perverso de obrar y se nos aplicará lo que dice el versículo 26.

Versículo 27. Sufrir es duro. Jesús sabe lo que le espera y tiene miedo. Va a sufrir como nadie en esta vida. Pero, a pesar de su inclinación natural a no sufrir, él acepta lo que le ha tocado por su defensa de la persona humana.

Versículos 28-30. Jesús huye de considerar a Dios como un talismán que nos saca de todos los apuros y que movemos a nuestro antojo. Pide al Padre que manifieste su gloria y la respuesta es rápida: lo hice y volveré a hacerlo. La gloria de Dios es visible para todos en Jesús. En él, va a brillar el inmenso amor que Dios nos tiene.

Versículo 31. Este mundo, como sistema de poder abusivo, es el enemigo de Jesús y de sus discípulos. El príncipe de este mundo personifica el círculo de poder abusador. Este príncipe, con todos los suyos es echado fuera. Con este lenguaje, afirma Jesús la sustitución del templo judío. Dios, ahora, se manifiesta en Jesús, que es el templo del mismo Dios.

Versículos 32-33. Jesús en la cruz lo atrae todo hacia sí. Para tener vida hemos de adherirnos a él con todas las consecuencias.

Compromiso: si desea apoyar la vuelta al Vaticano II, entre en:

http://www.petition-vaticanum2.org/pageID_7331924.html

En el artículo que aparece, llegue hasta donde dice: por favor, apoye usted esta petición con su firma electrónica. A continuación, busque donde esté en castellano y descargue archivo pdf y siga las instrucciones.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Domingo IV de Cuaresma. 22/03/2009. Evangelio de Juan, 3, 14-21

Hoy, el evangelista Juan se refiere a dos asuntos principales: la muerte de Jesús, es decir "del Hombre" o del "Hijo único", y el tema de la "luz" al que ya se refirió en el prólogo del evangelio o capítulo primero.

Versículos 14-15. En el libro de la Biblia llamado "Números", 21,9, aparece una plaga de serpientes venenosas y, ante ello, Moisés fabrica una serpiente de bronce y la levanta sobre un poste. El que era mordido, cuando miraba a la serpiente alzada en el palo, vivía. Sobre este suceso, se hace un paralelismo con Jesús: El que es prototipo de todos los hombres, el "Hombre" Jesús ha de ser levantado en alto, es decir crucificado, para que todo el que se adhiera a él tenga vida eterna. Este adherirse o creer implica aceptar el amor de Dios para recibir la vida definitiva. Antes era el cumplimiento de la Ley lo que falsamente prometía la vida; ahora, es el amor que Dios nos tiene lo que nos salva de verdad.

Versículo 16. Hace referencia al "Hijo único" que nos enseña el amor que Dios nos tiene. Nos recuerda a Abraham entregando en sacrificio a su hijo Isaac. Dios se comporta como Abraham, que fue capaz de desprenderse de su propio hijo. Existían tradiciones judías que afirmaban que el sacrificio de Isaac había tenido lugar a la hora en que después se sacrificarían los corderos en el templo. El sacrificio de Jesús inaugura la nueva Pascua. La comparación de ambos sacrificios es clara.

Versículo 17. Dios quiere salvar a todas las personas a través de Jesucristo, adheriéndose a él. Dios no desea condenar a nadie. Jesús hace presente el inmenso amor que Dios nos tiene. Salvarse es pasar de la muerte a la vida definitiva, a través de Jesús que nos da el Espíritu de vida.

Versículo 18. De ahí la importancia de la adhesión a Jesús. La adhesión (este es el significado del "creer" del evangelio de hoy) implica varias cosas: es un creer que significa amar de verdad, implicarse en dar a conocer lo que Dios nos ama, hacer lo que Jesús nos manda para bien de los demás. Está claro que el que se adhiere así a Jesús, se salva.

Versículo 19. Continúa ahora el tema de la luz, del que ya había tratado Juan al comienzo de su evangelio (1, 4-5). Para los judíos, la Ley, es decir, los diez mandamientos, eran lo mismo que la luz y esta daba vida al hombre. Para el evangelista Juan (1,4) sucede al revés, la vida misma es luz y no los mandamientos. La luz o ley no da vida; la vida misma sí da luz. Y la vida en plenitud que es Jesús es rechazada por muchos que prefieren las tinieblas.

Versículos 20-21. Jesús levantado en alto es la luz a la que debemos mirar todos con nuestra adhesión. Él es la única norma y la que descubre la bondad o maldad de nuestras acciones. O nos adherimos a él o lo abandonamos odiando la luz. No son doctrinas las que nos separan de Dios, sino el acercarnos a la luz o rechazarla (Juan 6,37). La adhesión a Jesús es lo fundamental. El amor es tal, en la medida en que realiza el bien del hombre y le comunica vida. De esta forma se acerca a la luz y se une a Dios.

Aplicación: a pesar de tus pecados y defectos, conserva tu adhesión a Jesús levantado en alto. Olvida las doctrinas y déjate iluminar por la luz de Cristo. Conserva las tres o cuatro cosas fundamentales y basta. Obedece al enfoque del evangelio que más te guste.

lunes, 9 de marzo de 2009

15/03/2009. Evangelio Juan 2, 13-25

En el evangelio de hoy, como en tantos otros, hay reflejos de la divinidad de Jesús. Además, se pone de manifiesto el grado de degeneración a que se había llegado en la celebración de la Pascua, y no precisamente por parte de un pueblo explotado.

Versículo 13. Mientras que en el Antiguo Testamento se dice "Pascua" o "Fiesta del Señor", en el evangelio de Juan se dice, despectivamente, la "Pascua de los Judíos". Sólo a partir del capítulo 11,55 se llama, simplemente, la Pascua, ya que va a ser inmolado el Cordero de Dios y, por lo mismo, va a ser la Pascua de Dios. En su origen, la Pascua celebraba la fiesta de la liberación de los judíos de la esclavitud de Egipto y era una fiesta familiar, pero en tiempos de Jesús era realmente opresora para los bolsillos de la gente. Había obligación de sacrificar un animal en el templo y todos los israelitas mayores de 12 años estaban obligados a ir a la capital, a Jerusalén. Como detalles importantes, diré que Jerusalén tenía unos 55.000 habitantes, a los que se añadían durante estas fiestas de Pascua, unos 125.000 peregrinos. Se sacrificaban unos 18.000 animales entre bueyes, ovejas o palomas. Además, era una ocasión para revueltas o exaltación del espíritu nacionalista. En esta fiesta, con tan gran cantidad de peregrinos, la actuación de Jesús tendrá resonancia nacional.

Versículo 14. El gran mercado anual de la fiesta comenzaba tres semanas antes de la Pascua. El dinero por las licencias para los puestos de venta era para el sumo sacerdote y muchas de las tiendas eran de sus familiares, como también la venta de animales para los sacrificios. Todo quedaba en casa, en manos de la poderosa familia del sumo sacerdote.

Versículo 15. En aquella época, se representaba al Mesías con un azote en la mano para castigar las malas prácticas. Expulsa sólo a los animales, declarando con ello la invalidez de aquellos sacrificios. El templo acuñaba una moneda que era la válida para el tesoro del templo. De ahí la necesidad de los cambistas era otra fuente de ingresos. Otra forma de explotación.

Versículo 16. La paloma era el animal usado para los holocaustos propiciatorios y en sacrificios de purificación y expiación. Se ofrece por dinero la reconciliación con Dios. Jesús no condena, pero invita a la conversión.

Versículo 19. Jesús usa la palabra "santuario" aunque a veces se traduce mal. Designaba no el templo sino la capilla que simbolizaba la presencia de Dios. Jesús es, pues, el santuario de la divinidad, y afirma: "Destruid este santuario y en tres días lo levantaré".

Versículo 20. Aquí se pasa del santuario como capilla al edificio o templo.

Versículos siguientes. La humanidad de Jesús es santuario (templo) porque en Él habita la plenitud de Dios. Los discípulos lo recuerdan cuando el Señor muere y resucita . Él no se fía de la gente que se adhiere a Él.

Aplicación. Gracias a Dios, en nuestra iglesia no se logra la reconciliación con Dios a base de dinero, sino a través de Jesucristo. Pero la tentación abusiva del dinero para cosas espirituales siempre es posible. No olvidemos la referencia a la divinidad de Jesús como santuario de Dios.

martes, 3 de marzo de 2009

Domingo II de Cuaresma. 08/03/2009. Evangelio Marcos 9, 2-10

En este día, se pone de manifiesto la divinidad de Jesús y la fuerza de las ideológías junto con la muerte y resurrección del mismo Jesús.

Versículo 2. Aparte de un significado del número seis (a los seis días), relacionado con la muerte y resurrección del Señor y en lo que no me detengo, no olvidemos que el día sexto es el de la creación del hombre (Gén. 1, 26-31). Representa, pues, la culminación de la obra creadora, ahora en su final glorioso. De no dar una explicación al número seis, aquí no tendría sentido afirmar a los "seis días" ya que no hay una referencia anterior de la cual partir para contar.
Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, que son los discípulos que mayor resistencia ofrecen a su mensaje. Prueba de ello son los sobrenombres que Jesús les puso: Pedro=piedra y Truenos=autoritarios. Hay que convencerlos con una experiencia extraordinaria, porque ellos esperan un Mesías nacionalista y que use la fuerza si es necesario.
El monte es el lugar donde habita la divinidad. Un "monte alto" posiblemente alude al Sinaí donde tanto Moisés como Elías tuvieron una manifestación divina.

Versículo 3. El blanco deslumbrador de sus vestidos, según la tradición judía, expresa que Jesús ha entrado en la gloria de Dios. Además, es casi seguro que el auditorio helenista, al que se dirige Marcos, comprendería la transfiguración como una prueba de la divinidad de Jesús.

Versículo 4. Moisés y Elías representan la Ley y los Profetas. Los dos, a la vez que tienen cosas buenas, tienen bastantes muertes a sus espaldas. Moisés representa el espíritu nacionalista violento y Elías el reformismo por la violencia. Ellos hablan solamente con Jesús. Con ello, Marcos da la pauta para interpretar el A.T.: todo lo que en él se oponga a la palabra o actividad de Jesús es pura invención humana. En Marcos no existe la palabra "Ley".

Versículo 5. Pedro llama a Jesús "Rabbí" como si fuese un letrado que enseñaba ateniéndose a la tradición de los mayores. El término "chozas" (tiendas) hace mención a la fiesta de las Chozas de carácter mesiánico nacionalista, en contra del universalismo de Jesús. Pedro sigue con su ideología y la transfiguración no le sirve para rectificar. Al contrario, se confirma en ella.
Por toda esta insistencia en el nacionalismo a ultranza de Pedro y algún otro dato, parece que en la época del evangelista Marcos, Pedro y los suyos siguen interpretando equivocadamente el mesianismo de Jesús.

Versículo 7. Las palabras "este es mi Hijo amado" recuerdan las del bautismo de Jesús, tomadas del salmo 2; pero jamás se le puede aplicar el v. 9 del mismo.

Versículo 8. Después de la transfiguración se esperaría de los tres discípulos alguna palabra de rectificación u homenaje, pero Marcos no lo dice.

Versículo 9. Pedro y los otros dos no han dejado su ideología, su forma de pensar, totalmente errónea. Por eso Jésús no quiere que lo difundan, para que los demás no caigan en la equivocada interpretación de Pedro. Cuando Jesús haya muerto y resucitado, llegará el momento de difundirlo.

Aplicación: en nuestra iglesia hay cosas que deben cambiar. Algunas porque no siempre fueron así históricamente. Otras, porque además, los tiempos actuales piden cambios que se podrían hacer con el Nuevo Testamento en la mano. Pero, las ideologías dominan a muchos de nuestros jerarcas y a un cierto número de cristianos que no admitirían ningún cambio, ni siquiera dejando una libertad de acción para obrar de una u otra forma. Y eso, aunque hubiese otra transfiguración del Señor. Es triste que imitemos a Pedro en estas cosas.

lunes, 23 de febrero de 2009

Domingo I de Cuaresma. 01/03/2009. Evangelio de Marcos 1, 12-15

Versículo 12: "Inmediatamente el Espíritu lo empujó al desierto".
En este caso, la palabra "empujó" es una metáfora para indicar el impulso irresistible que experimenta Jesús para ir al desierto. Este desierto es distinto al desierto de Juan que estaba junto al río, en despoblado y separado de la sociedad. El de Jesús, no está en un lugar determinado y no aparece deshabitado; además, ni ora ni ayuna, al menos no se dice.
En este evangelio, es la única vez en que Jesús aparece impulsado por el Espíritu, como si la escena del desierto resumiese toda la vida pública de Jesús. Además, en todo el comienzo del evangelio de Marcos hemos ido viendo que Jesús rechaza la violencia para extender su reino mesiánico, junto con otros falsos valores de la sociedad judía, como vimos en el relato del leproso. Así, el desierto expresa la ruptura con una sociedad portadora de valores injustos.

Versículo 13: "Se quedó en el desierto cuarenta días y estuvo tentado por Satanás; vivía entre las fieras y los ángeles le servían".
El número cuarenta se usa frecuentemente en el A. T. para designar un período de tiempo en el que persiste una determinada situación (de paz, de éxodo del pueblo israelita...). El número cuarenta es indeterminado. En la realidad, por ser un número simbólico, pueden ser más o menos días o más o menos años. Por esta razón, los cuarenta días de tentación de Jesús en el desierto, pueden referirse al tiempo que duró la predicación de Jesús: tres años.
El desierto, tradicionalmente, era el lugar de los agitadores y revolucionarios con pretensiones mesiánicas. Allí está Jesús y la tentación consiste, como se puede ver a lo largo del evangelio de Marcos, en inducirle a adoptar un mesianismo de violencia, contrario a los deseos de Dios, y así conquistar el poder político. Satanás representa, pues, la ideología del poder.
Las fieras que aparecen aquí, siguiendo a Daniel 7, representarán la amenaza que son para Jesús algunos círculos de poder. Son figura de los poderes opresores, sean religiosos o políticos. Ejercen violencia, presionan y darán muerte a Jesús.
Los ángeles, en Marcos, no son necesariamente seres espirituales. Pueden ser personas humanas expresadas con la palabra "mensajero" como Juan en Marcos 1,2. La función de estos individuos-ángeles es colaborar con Jesús.
El desierto es donde Jesús va a ejercer su actividad. Las fieras colaboran con satanás y las personas hombres/mujeres ángeles, ayudan a Jesús. La escena termina sin expresar que Jesús salga del desierto. De él saldrá con la muerte.

Versículo 15: "...Enmendaos y tened fe en la buena noticia".
El reino de Dios no se realiza sin la colaboración humana. Es necesario romper con la injusticia, pero desde dentro de la sociedad injusta. Las personas desempeñamos un papel decisivo para construir la nueva sociedad o reino de Dios. Debemos enmendarnos y, además, adherirnos a Jesús por la fe con todas sus consecuencias. Lo único que necesita el mal para triunfar es que las personas buenas no hagan nada.

 
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