El evangelio de este domingo comienza con el versículo final del domingo anterior. Jesús, Dios entre nosostros, tiene ansiedad de darse al mundo,de entregarse a él, de ser pan que se come y nos da vida para siempre (v. 51).
Las palabras de Jesús ya no provocan una crítica, sino una disputa entre los mismos judíos que defendían la institución religiosa vigente. Para estos, el pan era la Ley, o sea una doctrina. Para Jesús, lo que dice es una realidad, debe ser comido para darnos vida. Juan, al escribir el evangelio de hoy, tiene en cuenta a su propia comunidad cristiana. En ella, se celebra la eucaristía, donde Jesús es comido.
Jesús da un paso más en su enseñanza. Por si quedan dudas, ya no dice: "El que come de este pan vivirá para siempre". Ahora, aclara que se trata de comer su carne y beber su sangre para adquirir la vida definitiva y resucitar el último día (v.v. 53-54).
"El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él (v.56)". Aceptar a Jesús y adherirse a él no es quedarse en lo externo. El no es simplemente un modelo a imitar. Asimilar a Jesús es interiorizarlo, es sintonizar con él. Su experiencia de amor se hace nuestra propia experiencia de amor. Por esta razón, nosotros habitamos en él y él habita en nosotros.
Y también ahora, Jesús da un paso más: "El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me come vivirá por mí (v.57)". La misma vida interior de amor que existe entre Jesús y el Padre existe entre los discípulos y Jesús.
Retorna Jesús al tema del pan. El es el pan bajado del cielo. El auténtico pan, no como el maná. Al final de toda esta escena no se describe ninguna reacción de los judíos, lo que parece muy extraño. Es que el episodio está realmente dirigido a la comunidad de creyentes para dar sentido a la eucaristía. Como ya se dijo alguna vez, es propio del género literario llamado evangelio. En él, escenas de la comunidad cristiana se juntan a la misma vida de Jesús.
Práctica: recuerda este texto y si no comulgas con frecuencia, hazlo e interioriza cada vez más a Jesús.
lunes, 10 de agosto de 2009
Domingo XX del Tiempo Ordinario. 16/08/2009. Juan 6,51-58-
martes, 4 de agosto de 2009
Domingo XIX del Tiempo Ordinario. 09/08/2009.Juan 6,41-51
Cuando el evangelista Juan menciona a los judíos, se refiere generalmente a los que apoyan el régimen religioso judío. Estos son los que critican a Jesús. Conocen su origen humano, conocen a sus padres. Vienen a decir que, siendo un hombre, está usurpando el puesto de Dios (v.v. 41-42).
Para adherirse a Jesús hay que dejarse llevar por el Padre. Jesús llama Padre a Dios. Pero, los judíos adictos al régimen religioso no creen en el amor que Dios tiene a los hombres. Por eso, parapetados en su teología, no saben ser dóciles a Dios, no aceptan a Jesús. Igualmente, algún saber de Dios o alguna teología católica no nos permite una experiencia evnagélica sino, más bien, una experiencia de sometimiento a la Ley, como la de los judíos. Los fariseos creían en la resurrección, pero como premio por cumplir la Ley. Y la Ley no hay quien la cumpla plenamente. Jesús resucitará a los que se adhieran a él (v. 44).
En el v. 45, Jesús menciona un texto profético (Is. 54,13)que se ponía en relación con Ir. 31,33s. Isaías dice: "Todos tus hijos serán discípulos del Señor". Jesús elimina de la frase la expresión "tus hijos" y dice: "Todos serán discípulos de Dios". "Tus hijos" serían los judíos, pero, en frase de Jesús, ahora todo el mundo podrá ser discípulo de Dios, que es Padre. La nueva comunidad cristiana no será continuación ni restauración de Israel, sino que estará abierta a todo el mundo.
Jesús tiene una experiencia inmediata de Dios. Es su Padre (v. 46). Y, por eso, puede afirmar que el que cree tiene vida eterna (v. 47).
Dice Jesús: "yo soy el pan de vida"(v.48). Para los judíos, el pan de vida era la Ley con todos sus mandamientos. Ahora, es Jesús el pan de vida. El da al hombre la vida para siempre.
Jesús, como pan del cielo, baja sin cesar para dar vida a los que se adhieren a él. Jesús es el pan de vida. Con ello, resume todo el pensamiento de esta pasaje, antes de decirnos cómo va a ser alimento.
En el v.51, leemos: "El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo". La carne es una realidad humana. El Espíritu se manifiesta en las realidades humanas. Los dones divinos tienen su expresión en el hombre, y a través del don de la carne de Jesús, Dios quiere entrar en el campo de la experiencia humana.
Práctica:
Amando a Jesús, saber discrepar de la teología más o menos oficial que es predicada o enseñada.
lunes, 27 de julio de 2009
Domingo XVIII del Tiempo Ordinario. 02/08/2009. Juan 6,24-35
En el versículo 25 es la primera vez que la multitud habla con Jesús y le llaman Maestro. Reconocen que él puede enseñarles y quieren aprender de él. Le preguntan: "¿Desde cuándo has venido aquí?" Pero, Jesús no responde dierectamente a la pregunta. Indica que le buscan por haber comido hasta saciarse. Ellos olvidan que Jesús mismo les sirvió el pan con amor. No responden al amor, sino a los propios intereses de asegurar la comida.
Si, para los judíos, el alimento, el pan, significaba la Ley, Jesús les pide que no trabajen por el alimento que se acaba, sino por el que dura dando vida para siempre. Es el pan que él les va a dar ya que él es el Hombre y a él lo ha marcado el Padre, Dios, con su sello (v. 27).
El cambio que Jesús propone es un cambio radical. Es la adhesión a su persona viviendo el amor, la entrega en servicio a los demás. Esto es lo que Jesús manifiesta como trabajar por el alimento que da vida definitiva. En esto consiste la adhesión a su persona, reconociéndolo como el Hijo enviado por Dios para establecer el reino de los cielos, reino de amor.
En el v. 28 preguntan a Jesús: "¿Qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?". Los judíos estaban acostumbrados a que Dios dictase los mandamientos y las cosas que debían cumplir. Era la Ley, que tenían que observar. Todo era cumplir y cumplir. Puro cumplimiento. No conocían, como norma, el amor gratuito. Tenían que ganar a Dios a base de obras que poco tenín que ver con el amor.
Jesús responde a la pregunta que terminan de hacerle: "La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado" (v. 29).
La gente pide a Jesús que realice una obra espectacular, al igual que Moisés les dió a comer el pan del cielo, el maná.
Da la impresión que se nota aquí cierta controversia entre los judíos y la primera comunidad cristiana. Para los judíos, Moisés hizo grandes obras a través de la historia de Israel. Jesús, no. Pero Jesús es el verdadero pan del cielo; el maná, no. Dios Padre es quien nos envía el pan del cielo que va dando vida al mundo para siempre.
Los judíos le dicen a Jesús: "Señor, danos siempre de ese pan". Ahora, lo llaman Señor, ya creen en su palabra, pero no acaban de darle sus adhesión )v.34).
Jesús contesta que él es el pan de vida. Quien se acerca a él nunca pasará hambre y quien cree en él nunca tendrá sed. Los judíos ponían toda su perfección en el cumplimiento de la Ley y esto produce insatisfacción. No siempre se puede cumplir todo y, máxime, cuando los preceptos son muchísimos, como en el judaísmo. Sin embargo, Jesús no centra al hombre en la búsqueda de su propia perfección, sino en el don de sí mismo.
lunes, 20 de julio de 2009
Domingo XVII del Tiempo Ordinario. 26/07/2009. Juan 6,1-15.
El lago o mar que atraviesa hoy Jesús, tiene dos nombres: el de Galilea o el de Tiberíades. Galilea representaba el pueblo pobre al que Jerusalén despreciaba. Grandes propietarios que vivían en la corte de Herodes o en Jerusalén, eran los dueños de los inmensos latifundios de Galilea. De ahí, la importancia de indicar el nombre de Tiberíades como contraste. Esta era la capital de Galilea, residencia del rey Herodes Antipas y su corte.
A Jesús le seguía mucha gente porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. La palabra griega para "enfermo" significa primeramente "débil" en general y el relato juega sobre esta doble equivalencia. Siguen a Jesús aunque no tengan necesidad de curación física.
Como recordaremos de la Transfiguración, el monte es el lugar donde habita Dios o se manifiesta su gloria. Allí se sienta Jesús con sus discípulos. Las vivencias de Dios se abren a estos.
Aunque estaba cerca la fiesta de Pascua y las multitudes debían estar camino de Jerusalén, sin embargo, liberadas de la fuerza dominante de la institución judía, siguen a Jesús. Él se da cuenta de la necesidad del pueblo y va a solucionarla, pero desea contar con la comunidad de discípulos con los que está junto a Dios, en el monte. Por eso, le dice a Felipe: "¿Con qué podríamos comprar...?" El plural "podríamos" representa, sin duda, a la comunidad. Jesús se incluye en la comunidad, está integrado en el grupo y todos deben pensar cómo solucionar el problema.
Para entender el v.7, téngase en cuenta que un denario era el jornal diario de un obrero. Con doscientos denarios no hay, ni con mucho, para dar de comer a cinco mil hombres, piensa Felipe. Se queda en el pasado y no concibe que en comunidad y con amor se pueden realizar muchas cosas.
En el v.8, entra en escena Andrés que hace oír su voz. Va a tratar de solucionar el problema aunque vea dificultades. Quiere mostrar su amor repartiendo lo que hay, pero ve que no alcanzará. El muchacho que tiene los panes y los peces está con los discípulos, es uno de ellos. Es de la comunidad de seguidores de Jesús. La representa y pone sus recursos, aunque pocos, a disposición de la multitud que los necesita. Es la actitud que deben tener los que pertenecen a la comunidad de Jesús. Los números cinco y dos (cinco panes y dos peces) suman siete que significa totalidad para los judíos. Todo lo que tiene la comunidad se pone a disposición de los necesitados.
Jesús pide que la gente se recueste. Comer recostado, en vez de sentado, era propio de los hombres libres, no de los esclavos. Los que pertenecen a Jesús son libres. Y, añade el texto, había mucha hierba. Esta es símbolo de la fecundidad propia del tiempo mesiánico. La multitud eran unos cinco mil. El número cincuenta se ponía en relación con el Espíritu de Dios, y con los profetas. Cinco mil es múltiplo de cincuenta. Cincuenta representa al hombre de carne que ha pasado a ser hombre espíritu.
Jesús pronuncia la acción de gracias porque todo es de Dios y nos lo da para que todos podamos disfrutarlo. Esto va en contra de la economía de latiundios de Galilea. Jesús mismo se pone a servir a todos. Es la actitud de servicio.
Sobraron doce cestos de pan. Sobró pan simbólicammente para las doce tribus de Israel. Con un buen reparto que terminase con los grandes latifundios de Galilea, habría comida para todos y se saldría de la pobreza.
Al ver la señal que Jesús había realizado, lo reconocen como el Profeta esperado. Es una alusión a 2 Reyes 4,42-44, una multiplicación de panes realizada por el profeta Eliseo. La abundancia de los tiempos mesiánicos la ven realizada en el gran profeta Jesús.
Práctica:
Propagar la doctrina social católica entre líderes sindicales. Estudiar la última encíclica social de Benedicto XVI.
lunes, 13 de julio de 2009
Domingo XVI del Tiempo Ordinario. 19/07/2009. Marcos 6,30-34
El misal comienza hoy afirmando que "los apóstoles se reunieron con Jesús". Parece que no, pero si mejoramos la traducción del griego y escribimos: "los enviados se congregaron con Jesús", el significado es muy distinto.
En Marcos, la palabra apóstol no tiene un sentido técnico, no es un título. Los Doce apóstoles no son los que van a mandar en la comunidad cristiana. Son los discípulos que representan a las Doce tribus del Israel antiguo, pero formando el nuevo Israel universal del reino de Dios, donde no existe la superioridad del judaísmo. Por esta razón, la palabra griega "apostoloi" debe traducirse por su significado original de "enviados", y no por "apóstoles". Además, el original pide traducir "se congregaron" en vez de "se reunieron". La correspondiente palabra griega indica que los que se reunen con Jesús tienen la mentalidad de la sinagoga, es decir, la ideología del judaísmo. Por esto, la enseñanza de los Doce no tiene la autoridad de Jesús, no está avalada por el Espíritu; es xenófoba, desprecia otras culturas, otras formas de pensamiento.
Que los discípulos vayan con Jesús, ellos solos aparte, es una expresión que en Marcos es técnica para señalar la incomprensión de los discípulos.
Jesús los lleva a un lugar tranquilo. De nuevo falla la traducción del misal. Se trata de un lugar despoblado, figura de donde se rompe con los valores de la sociedad judía. Jesús quiere que abandonen la cerrazón al mensaje universalista. Son esclavos de una ideología. No tenían tiempo ni para comer. En el lenguaje de la época, el pan, el comer, podía significar la enseñánza, la instrucción. Los Doce no tienen tiempo ni para escuchar a Jesús y asimilar sus enseñanzas.
Como ya se dijo otro domingo, una barca representa una comunidad, en este caso, la comunidad de los Doce. Sin duda, los sigue mucha gente porque los Doce hablan de una reforma del judaísmo y no entienden el universalismo de Jesús. Los que siguen a los discípulos no son gente de las aldeas, como dice el misal. Son de los pueblos, núcleos de población más importantes, donde había sinagogas. Por eso, esta gente representa la enseñanza oficial judía y no el universalismo de Jesús.
Es tanta la multitud, que Jesús no puede instruir a solas a los Doce. Se conmueve y se pone a enseñar a la multitutd. La ve como ovejas sin pastor. Marcos denuncia la conducta de los pastores de Israel. Aunque los Doce se han presentado como los guías del pueblo, este sigue muy mal orientado porque piensan en una reforma nacionalista, propuesta por los Doce, que aún no captaron el universalismo de Jesús. Este, ahora, tiene que contrarrestar el mensaje de los Doce que tanta expectativa popular suscita. Jesús no puede andar con rodeos. Pero orientar a la gente o la masa ideologizada es muy difícil. Ante la enseñanza de Jesús, la multitud no reacciona. Jesús no halaga el nacionalismo ni la simple reforma. Su enseñanza es la del reino de Dios universalista.
Aplicación:
Es muy importante captar la esencia del evangelio capaz de introducirse en todas las culturas, respetándolas y transformándolas el Espíritu hacia una hermandad universal. Dios y su proyecto en todas las tradiciones culturales. Por eso, dentro de la Iglesia se ha de respetar una libertad de pensamiento, en línea con el Vaticano II.
