lunes, 27 de diciembre de 2010
II Domingo después de Navidad. 02/01/2011. Ciclo A. Juan, 1,1-18.
lunes, 20 de diciembre de 2010
La Sagrada Familia. 26/12/2010. Mateo, 2,13-15,19-23.
Vemos hoy que, por temor a que el rey Herodes mate al niño Jesús, José obedece al ángel que lo avisa en sueños y, cogiendo al niño y a su madre, huye a Egipto y allí permanece hasta que lo avisa de nuevo el ángel para que vuelva a Israel, una vez muerto Herodes.
Los primeros cristianos tienen muy viva la conciencia de que Dios orienta los grandes rasgos de la historia y que, por lo mismo, Cristo había estado presente a lo largo de la misma historia de Israel. Es algo parecido a lo que experimentan muchos cristianos que tienen una viva fe religiosa. Pueden tener sus más o menos grandes problemas en la vida, pero siempre terminan diciendo que han experimentado la mano de Dios en medio de las dificultades. Como afirmaba una mujer sencilla, pero de gran fe: "Diosito nunca nos abandona".
También el evangelista Mateo ve que Dios está metido detrás de la historia y, tan es así, que ya ve predicha la marcha de Jesús a Egipto unos 750 años antes de Jesucristo. Por eso cita al profeta Oseas cuando dice "de Egipto llamé a mi hijo" (Oseas, capítulo 11, versículo 1). Oseas se refiere a Moisés y, por extensión, al pueblo de Israel al cual Moisés liberó de la esclavitud en Egipto. Como Moisés liberó de la esclavitud a su pueblo, así Jesús nos libera de la esclavitud del pecado. La mayoría de los eruditos dudan que sea histórica la estancia de Jesús en Egipto. Sería, más bien, un género literario usado por el evangelista Mateo para explicar, con la mentalidad de aquella época, el verdadero significado de Jesús.
En las navidades, es aquí donde debemos ahondar ¿Qué significa Jesús? Jesús es nuestra auténtica liberación. El nos hace descubrir el gran amor que Dios nos tiene. El nos libera del temor del pecado. Aunque somos pecadores, por la fe en Cristo nos volvemos, una y otra vez, hacia Dios, que nos llena de su inmenso amor. No nos condena. Nos ama sin límites. Esto significa que Jesús nos liberó de la esclavitud del pecado. Según la forma de pensar de los israelitas, nos liberó de la esclavitud de Egipto.
Y dice el evangelio de hoy, que José cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Por temor a Arquelao, sucesor de su padre Herodes, no se queda allí y se establece en un pueblo llamado Nazaret, perteneciente a Galilea. No olvidemos que el evangelio de hoy se desarrolla todo él en familia.
Compromiso:
Acostúmbrate a ver a Dios en la historia y, sobre todo, en la historia de tu vida.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Domingo IV de Adviento. 19/12/2010. Mateo, 1,18-24.
martes, 7 de diciembre de 2010
Domingo III de Adviento. 12/12/2010. Mateo, 11,2-11
lunes, 29 de noviembre de 2010
Domingo II de Adviento. 05/12/2010. Mateo, 3,1-12
El bautismo o inmersión en el agua era un rito muy común en la cultura judía. Significaba la muerte a un pasado que quedaba, simbólicamente, sepultado en el agua para empezar una vida más cercana al prójimo y a Dios. El pasado de injusticia queda sepultado. El bautismo también se utilizaba en lo civil para significar la emancipación de un esclavo.
Dice Juan en este evangelio que "ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego". Es decir, ha llegado el momento de arrepentirse que para muchos parece que nunca llega. Y, dice Juan que, detrás de él, viene uno que bautiza con Espíritu Santo y fuego. Cuando nos inunda el Espíritu Santo, nos llenamos de dinamita y fuego. Fuego divino que nos hace amar al prójimo y abrazarnos a Dios con una fuerza inenarrable. Este es el significado del bautismo cristiano. Bautismo que, bien cultivado, es capaz de llevarnos a la santidad heróica de una Teresa de Calcuta o, al menos, a una entrega significativa al prójimo y a Dios. Dos amores inseparables si son amores de verdad.
