jueves, 22 de febrero de 2018
II Domingo de Cuaresma. Ciclo B. 25-2-2018. Marcos 9,2-10
jueves, 15 de febrero de 2018
I Domingo de Cuaresma. Ciclo C. 18-2-2018. Marcos 1,12-15
jueves, 8 de febrero de 2018
VI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B. 11-2-2018. Marcos 1, 40-45
jueves, 1 de febrero de 2018
V Domingo del Tiempo Ordinario, Cilclo B, 4-2-2018. Marcos 1, 29-39
V Domingo del Tiempo Ordinario, Cilclo B, 4-2-2018. Marcos 1, 29-39
La tercera y cuarta lecturas nos habla de la necesidad de predicar el evangelio, la buena noticia de Dios, mientras que la primera nos presenta lo que es el hombre sin moverse en el conocimiento de Dios; Por estar esta razón, debemos hacer nuestra, recordarla y repetirla a menudo, la frase de Pablo: “¡ay de mí si no evangelizo!”.
La primera lectura a través del libro bíblico de Job (7, 1-4. 6-7) nos hace ver la vaciedad de la vida, y su amargura, sin la perspectiva de Dios. Para el que no tiene Fe, la vida es como un soplo y los ojos no verán jamás la dicha. Con la muerte se acabó todo.
Pero, ya con la segunda lectura, (1 Corintios 9, 16-19. 22-23) la perspectiva cambia. La presencia del evangelio nos urge a los creyentes a predicar. No podemos ver la vida con la ceguera que se presenta en la primera lectura. Hoy día, muchas personas se creen adultas y les parece que sobra Dios. Pero, Pablo nos dice que predicar el evangelio, ya de por sí, es la mejor paga que puede recibir. El disfruta haciendo, o llevando a los demás la gran luz que proviene de Dios.
¿Y nosotros? ¿Aprovechamos los momentos oportunos para hablar con los demás de las cosas de Dios?
El evangelio nos presenta dos aspectos: Uno la mentalidad política y social de la época y otro la vida de oración y unión con Dios Padre que tiene Jesús como fundamento de su predicación.
La primera parte se expresa con metáforas. No aparecen las palabras enferma, enfermedad o curación, solamente se menciona fiebre. Esta palabra se expresa dos veces y las dos con palabras que derivan de fuego, ardiente, ardor. La metáfora de la fiebre como fuego proviene del profeta Elías. El fuego termina siendo figura de ciertos grupos de la época de Jesús, que tenían un ardiente celo reformista y violento, como eran los zelotas, en concreto Simón. En este caso, Jesús no libera de una enfermedad a la suegra de Simón, la libera de una ideología. Presta su fuerza, presta su mano sin conminar a la fiebre y levanta a la mujer desapareciendo aquella. La fiebre representa una ideología de modos violentos incompatible con el programa de Jesús. Los deseos de cambio propios de su mensaje no son compatibles con los métodos violentos.
El evangelio de hoy pone equivocadamente la palabra “enfermos” en vez de “los que se encontraban mal”. Expresa según exequilel 34, 4 la indiferencia de los gobernantes ante el sufrimiento del pueblo. Los endemoniados son los fanáticos alienados por ideologías nacionalistas y violentas, inaceptable para Dios. Aún hoy, ante uno demasiado enfurecido decimos “Está endemoniado”.
Una vez más nos presenta, el evangelio a Jesús como un hombre de mucha oración y fiel a su misión de predicar.
Imitemos a Jesús en saber reconducir a los que se exaltan; En ser personas de oración y en propagar la palabra de Dios.
Palabras clave: endemoniados.
Compromiso: Tener vida de oración.
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miércoles, 24 de enero de 2018
IV Domingo del tiempo ordinario. Ciclo B. 28-1-2018. Marcos 1,21-28
IV Domingo del tiempo ordinario. Ciclo B. 28-1-2018. Marcos 1,21-28
La idea principal de la misa de este domingo es la comunicación de la palabra de Dios con la fuerza del Espíritu Santo. La frase que se nos invita a memorizar es que “nos ahorremos preocupaciones para poder así tratar más con el Señor”. Es a lo que nos invita la segunda lectura.
La primera, tomada del libro bíblico de Deuteronimio 18,15 -20, nos presenta cómo Dios se vale de personas de su confianza para llevarnos por el camino del cielo. El evangelio es fuente de inspiración para todos y formación de verdaderos profetas. Acudamos a él meditémoslo en un profundo espíritu de oración.
De la primera carta de Pablo a los Corintios (7, 32-35) se toma la segunda lectura. El apóstol sabe que nunca podremos quitarnos de arriba todas las preocupaciones, pero nos invita a hacerlo. Las preocupaciones en exceso nos roban tiempo para dedicarlo a las cosas de Dios, y esto es el deseo de Pablo.
Desprendámonos de preocupaciones que nos hacen daño e iremos descubriendo que nos queda mucho más tiempo para las cosas de Dios. Seamos inducidos a todo lo que sea noble, a la oración, al trato con el Señor, a propagar la fe…
En el Evangelio el que predica ya no es el profeta ni nosotros mismos. Es el propio Jesús que lo hace en Cafarnaún. Jesús llega a esta ciudad y entra en la sinagoga a predicar. Jesús vive lo que dice, manifiesta sus vivencias divinas de tal forma que la gente está asombrada e impactada por la gran autoridad con que lo hace. Al comenzar la lectura de hoy se nos dice que Jesús enseñaba con autoridad, no como los escribas o letrados. Estos repetían una y otra vez lo que decían los maestros consagrados. Jesús, en cambio, exponía siempre una experiencia personal. Jesús era un hombre de muchísima oración, de gran vida interior, de unión con Dios. Estaba lleno del Espíritu Santo. Jesús no imponía, comunicaba su propia experiencia interior. ¿Tenemos nosotros debido a nuestra vida interior y vida de oración, un contacto personal con Dios y con Cristo? Sí, es así, nuestras palabras evangelizadoras y oportunas tendrán, sin duda, un eco en los demás.
El evangelio nos dice que en la enseñanza de Jesús era nueva y que además estaba expuesta con autoridad: Dos características de la enseñanza de Jesús! El poseído por el espíritu inmundo, por sus palabras y actuación es un partidario manifiesto de la institución. Están uno frente al otro: La autoridad divina de Jesús y la de la institución judía. Hoy día tenemos la autoridad del Nuevo Testamento frente a las de las congregaciones vaticanas que han condenado últimamente a múltiples teólogos. Con gran razón el Papa Francisco ha rehabilitado a varios de ellos y ha pedido a los teólogos en general, que indaguen y hagan una teología fiel al evangelio. Se supone que no conservadora, pues esa ya la tenemos. Ahora, sólo queda esperar no sea atacado por esto mismo. Aunque los ataques que está recibiendo son innumerables.
Palabras clave: Renovación
Compromiso: Repensar la Iglesia: ¡Cómo te gustaría que fuese conforme al evangelio!
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