lunes, 17 de junio de 2019

Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo. 23/06/2019. Ciclo C. Lucas 9, 11b-17

   Hoy es un día por excelencia de la Sagrada Eucaristía. La memoria es un tema importante y está latente en la liturgia de hoy.

   Para memorizar se propone: "Cada vez que comáis de este pan y bebáis del cáliz proclamáis la muerte del Señor hasta que vuelva" (Cor 11, 23-26).

   Génesis 14, 18-20 constituye la primera lectura de la misa de hoy. Melquisadec bendice el pan y el vino. Bendiciendo así a Abraham y a Dios. La bendición en la Biblia no mejora la calidad de vida, sino que es calidad de vida. Es una fuerza inherente a un objeto o transmitida a través de una bendición. Referida a Dios es, lógicamente, una alabanza. Usemos en nuestra vida la bendición llena de amor a Dios. El esposo que, en su corazón, bendice a la esposa que sale de casa o el padre que bendice en su pensamiento a la hija o al hijo, poniendo el pensamiento en Dios. Usemos esta práctica con cierta frecuencia. Bendigamos a nuestros propios padres aunque hayan fallecido.

   1 Cor 11, 23-26 nos aporta la segunda lectura. Nos presenta la eucaristía como proclamación de la muerte del Señor hasta que vuelva. Cuando comulgamos debemos recordar los sufrimientos del Señor, dejar que nos inunde con su amor y abrazarlo para ayudarlo a bajar de la cruz. Hagámoslo con frecuencia.

   El evangelio recuerda la multiplicación de los panes y peces. Representa al pueblo de Dios como comunidad de mesa en torno a Jesús, participando en la sobreabundancia de la creación divina. La fuerza de Dios que inunda nuestra alma es sobreabundante, como el alimento en la multiplicación de los panes. Es toda una figura de la eucaristía, cuya fiesta celebramos hoy. Todos en torno a Jesús para vivir las grandes experiencias de Dios. El carácter sanador de la eucaristía se hará patente con una buena dirección de un sacerdote experimentado. Lo han dicho algunos Papas. La eucaristía tiene un carácter sanador de los vicios y pecados. Es propio de la eucaristía de Jesús de Nazaret, antes que de la confesión. A El deben acudir los drogadictos y dominados por el vicio si desean volver a la cercanía de Dios. Los números en este evangelio tienen todos su significado.

   En la fiesta de hoy aparece el tema de la memoria: "Haced esto en memoria mía". Recordemos las obras del Señor. Recordemos nuestra historia personal en relación con Dios. Recordar es esencial para la fe, como el agua para una planta. Vivamos siempre de los amores de Dios.

   Compromiso:
   Hacer memoria de cuando éramos fieles a Dios y mirar definitivamente hacia El.

lunes, 10 de junio de 2019

Solemnidad de la Santísima Trinidad. Ciclo C. 16/06/2019. Juan 16, 12-15

   En esta misa, las lecturas ponen de manifiesto la acción del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Estamos insertos en el corazón y en la vida de Dios, que es comunión de amor.

   Como frase bíblica para recordar se propone la de la carta de Pablo a los Romanos (5,1) que dice: "Justificados por la fe, estamos en paz con  Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo". Vivamos pues la fe, sintámosla, valorémosla, experimentémosla, sobre todo recibiendo a Jesús con frecuencia en la comunión, El nos guiará.

   La primera lectura, del libro de los Proverbios (8, 22-31), expresa, a su estilo, la gran riqueza de la sabiduría de Dios. Pero lo más bonito está en el final: "mis delicias están con los hijos de los hombres". ¡Ya sabemos donde están las delicias de Dios! No olvidemos nunca que Dios es así.

   Romanos 5, 1-5 contiene la segunda lectura de esta misa. Afirma que estamos justificados, es decir, en gracia de Dios, en virtud de la fe en Jesucristo. Y, hay que gloriarse de la fe en Jesucristo, incluso en las tribulaciones, en el dolor, en el sufrimiento. Si obramos de esta forma, el amor de Dios será derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.

   Y ya en el evangelio, nos fijamos en lo primero que nos dice Jesús: "Muchas cosas tengo aún por deciros, pero no podéis sobrellevarlas por ahora. Cuando venga el Espíritu de la verdad, él os guiará hasta la verdad plena". Y nos preguntamos: ¿qué verdades tiene que recordarnos o en qué tiene que afirmarnos el Espíritu? Cada día que pasa tenemos que reafirmarnos en la fe. Continuamente debemos invocar al Espíritu Santo no sólo para que nos conserve la fe, sino para que, día a día, nos la haga más sólida. Y, él mismo nos irá dando a conocer en profundidad los misterios y las bellezas de la fe. Así, iremos caminando hacia la verdad plena, la verdad de la sabiduría de Dios.

   El evangelio de hoy nos presenta la relación entre las tres personas divinas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Espíritu nos va a guiar hacia la verdad plena. El nos hará sentir a Dios en lo más íntimo de nuestra alma. Dicho a la manera humana, Dios, el Espíritu Santo, será nuestro deleite. Muchas personas no creen porque nunca han buscado a Dios, nunca han saboreado la cercanía de Dios, desconocen este don, este regalo que viene de arriba, del Espíritu. Pidámoslo en nuestra oración.

   Compromiso:
   Analiza tu vida y mira si te encuentras bien, cerca de Dios.

miércoles, 5 de junio de 2019

Solemnidad de Pentecostés. Ciclo C. 09/06/2019. Juan 20, 19-23

   Hoy concluye el tiempo de Pascua, tiempo de 50 días, que van desde la Resurrección de Jesús hasta Pentecostés. El Espíritu Santo está presente de manera especial. En las lecturas de hoy es fundamental la experiencia de Dios, experiencia de la que carecen algunos de los cristianos que asisten a misa.

   Como frase para memorizar se propone: "vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas... posándose encima de sus cabezas. Y se llenaron todos de Espíritu Santo (Hechos 2)".

   La primera lectura se toma de los Hechos de los Apóstoles 2, 1-11. La idea que subyace en todo el texto es la experiencia terrenal de Dios que, aunque sea limitada porque somos humanos, son vivencias que nos tocan muy de cerca lo más profundo del corazón. Esas vivencias de los Apóstoles que nos relata la primera lectura, las han tenido también otros judíos, como lo afirman los textos históricos. Nos dicen que el Espíritu Santo descendió sobre algunos judíos cuando estudiaban el Antiguo Testamento, descendiendo sobre ellos en forma de un fuego y viento impetuoso. Se trata de una experiencia inefable sobre Dios. Y de esa experiencia de Dios hablamos muy poco. La comunión y acordarse de Dios con frecuencia, decirle que lo amamos y ayudar en su nombre al hermano nos pone en camino.

   1ª Corintios 12, 3b-7.12-13 es la segunda lectura y comienza afirmando que nadie puede decir que Jesús es el Señor, sino es por el Espíritu Santo. Es la enseñanza principal. Decir se pueden decir muchas cosas, pero decir con verdadera fe que Jesús es el Señor, sólo podemos decirlo con la luz del Espíritu Santo. No desperdiciemos las inspiraciones que Dios nos da.

   En el evangelio de hoy, Jesús se presenta una vez más como verdaderamente resucitado, enseñando a los discípulos sus manos y costado a la vez que les desea la paz. Y termina diciendo a todos sus discípulos, no sólo a los apóstoles: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados y a quienes se los retengáis, les quedan retenidos". Es la comunidad la que tiene el poder de perdonar los pecados, por tanto. Los pecados graves, se entiende. Los otros, bastará pedir perdón a Dios o al hermano al que se ofendió. La comunidad tiene el poder de perdonar los pecados porque en ella está el Espíritu Santo. Las tres lecturas de este domingo nos hablan de El. No en vano es su fiesta.

   Compromiso:
   Meditar sobre lo leído y sacar conclusiones propias.

miércoles, 29 de mayo de 2019

VII Domingo después de Pascua. Ciclo C. 02/06/2019. Lucas 24, 46-53

   Celebramos hoy la solemnidad de la Ascensión del Señor. Hoy pido perdón a los lectores de este comentario de las lecturas de la misa del día. Hoy es la Primera Comunión de mi primer nieto, Iván. Mi deseo es que todo lo que su abuelo dice aquí, le sirva durante toda su vida para vivir cerca de Dios y sentir su presencia. Me considero perdonado por mis lectores y sigamos adelante. Muchas gracias. Como frase para tener presente durante estos días, se propone la siguiente: "En su nombre (en el de Jesús) se proclamará la conversión para el perdón de los pecados" (Lucas 24).

   La primera lectura (Hechos 1,1-11) nos manifiesta la presencia del Espíritu y cómo los bautizados reciben su fuerza para ser sus testigos. En las lecturas de hoy, la presencia del Espíritu es grande. Vivamos siempre de la presencia de Dios. Vivamos siempre cerca de Dios y llevémoslo a los demás.

   En Efesios 1,17-23 se propone la segunda lectura. Empieza con algo muy importante. Nos dice: "Que Dios nos dé espíritu de sabiduría para conocerlo...". Es muy importante y sumamente necesario. Sentir en nosotros el Espíritu de Dios, nos lleva por buen camino. Seamos siempre sus amigos y no nos separemos de El. Y trabajemos por la causa de Dios. Comuniquémonos con Dios por medio de la oración. Sobre todo con oraciones inventadas por nosotros, oraciones espontáneas. Oraciones que salen del corazón. Ello nos llevará a conocer de verdad a Dios.

   Llegamos al evangelio (Lucas 24,46-53). Tres son las lecciones que se desprenden de su lectura. La primera es que por la conversión o aceptación del evangelio se nos perdonan los pecados. Es el gran regalo que nos da el Señor. Y, con ello, nos revertimos de la gran fuerza que nos viene de lo alto, para atrevernos a dar testimonio del Señor. Es la segunda lección o beneficio. Y, con todo ello, se hace realidad la bendición del Señor. Es una estampa preciosa: el Señor, con las manos en alto, mientras se va alejando de los discípulos y ascendiendo a los cielos, los bendice. Ellos, como tú y como yo, saborean la alegría que el Señor sabe dejar en nuestros corazones cuando de verdad lo amamos y trabajamos por extender el reino de Cristo.

   Sepamos arrepentirnos de verdad de nuestros pecadillos y recibamos con mucha frecuencia al Señor Jesús en la comunión. El nos llenará de alegría. Mi nieto Iván no olvides las grandes lecciones de tus abuelos y transmítelas a mis otros nietos. Perdón pido a todos mis lectores. Gracias.

   Compromiso:
   Medita sobre la alegría que proviene de Dios.

martes, 21 de mayo de 2019

VI Domingo de Pascua. Ciclo C. 26/05/2019. Juan 14, 23-29

   Podemos decir que hoy es el domingo en que se nos manifiesta como brilla la verdad en la Iglesia, a través de la evolución de la historia. Como frase a recordar se propone: "No vi santuario porque Dios todopoderoso es el santuario, y también el Cordero (Apocalipsis 14)".

   La primera lectura se toma del libro de los Hechos de los Apóstoles (15, 1-2. 22-29). Algunos empiezan a enseñar una doctrina nueva, la necesidad absoluta de la circuncisión para salvarse. Por ello, se organiza un grave altercado que ha de solucionarse consultando a la iglesia de Jerusalén. Es el estilo que gusta al actual Papa Francisco. No en vano afirma repetidamente que la Iglesia debe ser sinodal. Por ello, al final de la lectura bíblica se afirma: "Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las que son indispensables".

   Apocalipsis 21, 10-14.22-23 nos refiere la segunda lectura. Se trata de una visión sobre la ciudad santa de Jerusalén. Lo importante, lo que cabe resaltar, es que en la ciudad no hay santuario, no hay iglesia, Dios y el Cordero (Jesús) son el santuario. Ellos lo alumbran todo. Cuando caminamos por la acera, ¿nos acordamos a menudo de Dios? ¿le decimos que lo amamos? ¿Nos damos cuenta de que él es todo un santuario, donde se vive su presencia amorosa?

   En la lectura evangélica de este domingo se propone la vida íntima de Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Pero, este último, el Espíritu Santo, que nos enviará el Padre en nombre del propio Jesús, será quien nos lo enseñe todo y nos vaya recordando cuanto Jesús nos enseña. Dejémonos llevar siempre por el Espíritu Santo, por el Espíritu de Dios, por las santas inspiraciones de Jesús. Pero, ello requiere estar acostumbrado a oír las inspiraciones del Señor, vivir cerca de él, sentir su presencia. Necesitamos, para ello, tener vida de oración, aferrarnos al pensamiento de Dios y no al nuestro. Tener presente que Dios nos conduce a través de la evolución histórica, a la que también nosotros hemos de saber adaptarnos, sin olvidarnos de la fidelidad a Cristo. El cambio, quizá necesario, ha de servirnos para una mejor comprensión del mensaje del Señor.

   Las tres lecturas de este domingo está íntimamente conectadas. El diálogo de unos con otros en la sinodalidad, la presencia de Dios en nuestros corazones y la vida de oración son la base de una evangélica evolución a través de la historia.

   Compromiso:
   Hacer un análisis mental sobre la necesidad de evolucionar en algo siendo fiel al evangelio.

 
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