domingo, 12 de enero de 2020

Bautismo del Señor. 12-1-2020. Ciclo A. Mateo 3,13-17

     Hoy se celebra la fiesta del bautismo de Jesús. Se impone, pues, el tratar de ver hasta que punto pueden aportar algunos datos históricos referentes al bautismo de Jesús. El evangelio de Lucas afirma que Jesús fue bautizado por Juan Bautista en el año 15 del emperador Tiberio, por lo tanto, entre los años 27 a 29 después de Cristo, lo que suele aceptarse como hecho histórico.

     Como texto para memorizar, propongo el final del evangelio de hoy, es decir, Mateo 3,16-17. Dice: "Al salir Jesús del agua, se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y se oyó una voz de los cielos que decía: este es mi Hijo amado, en quien me complazco".

     Isaías 42,1-4.6 hace la primera lectura de la misa. Nos presenta al elegido por Dios, en quien se complace. Siempre debemos tener los ojos muy abiertos para saber quien es el elegido por Dios, que se acerca a ti para decirte que des un paso al frente y que te acerques a Dios. El Señor te coge de la mano para que te acerques a él.

     Hechos 10,34-38 compone la segunda lectura. En Dios no existe acepción de personas, nos busca a todos si lo tememos y practicamos la justicia. Jesús nos trajo una paz que podemos experimentar en nuestros corazones. Jesús fue ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo. Dejemos que él nos toque en el corazón.

     El evangelio de hoy se toma del evangelio de Mateo,3,13-17. Las personas que hacen un viaje a Tierra Santa nunca olvidan el rememorar su propio bautismo en las aguas del río Jordán. ¡Qué bien decir con plena alegría del corazón que daremos siempre testimonio del Señor! ¡Y decirlo en el mismo río donde Jesús fue bautizado!

     Juan dice a Jesús: "Soy yo el que necesito que tu me bautices, ¿y acudes a mi?". ¡Cuántas veces le damos a Dios contestaciones parecidas! Tenemos muy claro que él lo puede todo y nosotros no hacemos nada para que las personas se acerquen a él. Obedezcamos a nuestro papa Francisco y salgamos de la iglesia para hacer labor a favor de Dios y de los hombres. No esperemos a que el cura de la parroquia tenga que organizarnos. ¡Tomemos nosotros la iniciativa y adelante! Pero, siempre hagámoslo en nombre de Dios y sin esperar resultados inmediatos. Si vienen, demos gracias a Dios. Pero si no vienen, hagamos oración, pongámoslo en las manos de Dios y sigamos trabajando sin desanimarnos.

     Cuando se bautizó Jesús y salió del agua, se abrieron los cielos, se vio que el Espíritu de Dios bajaba en forma de paloma y se posaba sobre él. Según la literatura de la época, los cielos abiertos expresan una comunicación ininterrumpida. Dios se comunica para siempre con los hombres. Acuérdate de Dios con el pensamiento varias veces durante el día. Él te oye, se alegra, te lleva por el camino de la santidad. Será una buena forma de celebrar el bautismo de Jesús.


     Compromiso:
     Mira el final de este comentario.


sábado, 4 de enero de 2020

II Domingo de Navidad. Ciclo A. 5-1-2020. Evangelio Juan 1,1-18

     La misa de hoy está dedicada a la sabiduría o la palabra. Para los antiguos, lo sagrado y lo profano no estaban separados, a diferencia de lo que ocurre hoy día. La sabiduría se encontraba muy estrechamente vinculada con la fe en Dios, como fe en la creación. La sabiduría es, desde el principio, un saber experiencial. Nuestras experiencias religiosas también nos transmiten experiencias al corazón. La sabiduría de Dios nos sigue muy de cerca si la dejamos que anide en nosotros. Proponte este año acercarte más a Dios. Te alegrará.

     El libro bíblico llamado Ecleisástico (24,1-2.8-12) hace la primera lectura de la misa. Como afirma al principio, la sabiduría de Dios se gloria en medio de su pueblo. La sabiduría de Dios jamás dejará de existir. Sólo nos queda dejarnos levar por ella.

     La carta a los de Efeso 1,3-6,5-18 nos proporciona la segunda lectura. Pablo nos recuerda en sus oraciones y no cesa de dar gracias a Dios por todos nosotros. Pide al Padre que "nos de espíritu de sabiduría para conocerlo bien y que ilumine los ojos de nuestro corazón para que comprendamos cual es la esperanza a la que nos llama y la riqueza de gloria que da en herencia a los santos". Es muy importante conocer bien a dios para amarlo de verdad y saber como actúa en nuestros corazones Guardemos y reflexionemos sobre los consejos que vamos recibiendo de personas expertas, y vayamos haciéndolos nuestros.

     El evangelio de hoy es el de S. Juan en su comienzo. Y lo primero que hace es hablarnos del verbo, es decir, de la Palabra. "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios y el Verbo era Dios". El Verbo es una personificación de Dios, es el mismo Dios ."En Dios está la vida y la vida es la luz de los hombres". Merece la pena meditar esta frase. La vida de verdad la recibimos de Dios y la vivimos con Él. Meditemos en las cosas de Dios, amémosle, recibámoslo en la comunión, ayudemos al hermano... y cada vez nos sentiremos más cerca de Dios. Sentiremos la vida que nos llega de Él. Acordémonos de Dios con el pensamiento varias veces durante el día. Es una bonita manera de hacer oración. Digámosle que lo queremos. Este año lo repetiremos muchas veces para que vayas adquiriendo la costumbre. ES una forma de llevar la presencia de Dios dentro de las limitaciones con que los humanos podemos hacerlo.

     El Verbo o Palabra de Dios existe desde siempre, desde toda la eternidad. Pero, llegado el momento, cuando creyó oportuno, sin dejar de ser Dios, se hizo hombre y habitó entre nosotros. No es ningún imposible para Dios. Para ese Dios que nació entre nosotros, pero no sólo eso, sino que por la maldad de los hombres con los que le tocó vivir, fue apresado, flajelado, escupido, maltratado, clavado en una cruz, coronado de espinas y con el insondable dolor de tener que respirar levantando su cuerpo, apoyando sobre los pies clavados en la cruz y dejando el cuerpo caer por falta de resistencia. Terrible dolor hasta su muerte definitiva. Dice el evangelio de hoy que hemos contemplado su gloria, y es verdad, porque sabemos que ha resucitado. Pero también es verdad que hemos contemplado su dolor, su inmenso dolor. Y así, hemos conocido a Dios de verdad y sabemos que es capaz de relacionarse con nosotros en lo más íntimo de nuestro corazón.


     Compromiso:
     Aprender a hablar con Dios en lo más íntimo de nuestro corazón.



jueves, 26 de diciembre de 2019

Fiesta de la Sagrada Familia. Ciclo A. 29-12-2019. Mateo 2,13-15.19-23

     Al celebrar hoy la fiesta de la Sagrada Familia es como si estuviéramos iniciando la peregrinación de educar a nuestros hijos. Educarlos en la oración, rezando todos juntos alguna vez al día, o cantando cantares de iglesia, como puede ser: "¡Qué alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor!" (Salmo 122). En la familia debemos caminar juntos por la senda que Dios nos propone.

     Como frase para recordar planteamos la del libro Eclesiástico, capítulo 3: "Quien honra a su padre expía sus pecados". Es decir, sus pecados son perdonados. Queda reconciliado con Dios.

     Eclesiástico 3,2-6.12-15 hacen la 1ª lectura. Refiriéndose a la madre afirma: "Quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros". Recordemos la frase para memorizar y aumentemos nuestros cariños para con nuestros padres.

     La 2ª lectura se toma de la carta a los colosenses 3,12-21, que pertenece al grupo de las cartas de la cautividad, es decir, escritas por Pablo mientras estaba preso. Recordemos varias de las cosas preciosas que trata de inculcarnos. Que nos sobrellevemos mutuamente; que el amor es vínculo de la perfecta unidad; que la paz de Cristo debe reinar en nuestros corazones; que nos enseñemos unos a otros de forma que la sabiduría de Cristo reine en todos nosotros. Con este sabor de vida, cantemos a Dios y démosle gracias con todo el corazón. Son muchas las ideas que se encuentran en esta lectura para llevar una bonita presencia de Dios: cantad a Dios aunque sea en silencio, decidle repetidamente con el pensamiento que de verdad lo amamos. Sintamos de verdad la paz de Cristo en nuestros corazones. No pretendamos, en inicio, acordarnos de Dios muchas veces al día, vayamos poco a poco y démosle gracias a Él cuando lo recordemos. En nuestro progreso espiritual debemos ir siempre de la mano de Dios.

     La lectura evangélica nos recuerda la estancia del niño Jesús en Egipto. Según alguna tradición, parece ser que sus padres tenían en ese país algunos familiares. Por esa razón, al tener miedo a la reacción de Herodes contra Jesús, Egipto se presentaba como un lugar muy seguro para el niño. Además, allí tendría otros niños con quienes jugar, pues no era una excepción, al contrario, abundaban los judíos que habían emigrado a ese país. Así quedaba asegurado también un ambiente familiar y cultural religioso judío para el niño. Dios había preparado muy bien todo. Pero, el tiempo va pasando, y llega un momento en que a Herodes se le acaba la vida, y el peligro contra el mesías parece desaparecer. Los padres de Jesús pueden iniciar de nuevo su vida en Israel, según creen. Pero José y María desconocían que un hijo de Herodes llamado Arquelao era el que le sucedía en Judea. Por esta razón, los tres se quedan a vivir en Galilea, en la ciudad de Nazaret.

     Como vemos, ya desde niño Jesús tiene su propia historia. Es un emigrante y será futuro carpintero, oficio que abarca el ser albañil y alguna otra cosilla más. Ser carpintero es una profesión amplia, y hasta es posible que gracias a ella haya conocido el idioma griego.


     Compromiso:
     Fomentar la presencia de Dios acordándote de Él, diciéndole que lo amas.


miércoles, 18 de diciembre de 2019

IV Domingo de Adviento. Ciclo A. 22-12-2019. Mateo 1,18-24

     Hoy es el cuarto y último domingo de Adviento, caracterizado por la cercanía de Dios a todos nosotros. Ojalá sepamos vivir en profundidad el continuo roce con este Dios que nos fascina. Que nos haga vibrar hasta en las entrañas.

     Como frase a recordarse propone una del evangelio de hoy: "Dará a luz un hijo y tu (José) le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mateo, 1).

     Isaías 7,10-14 nos hace entrega de la primera lectura. Dice Isaías que el Señor, por su cuenta, nos dará un signo: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pone por nombre Enmanuel (que significa Dios con nosotros).

     Dios entra en nuestra esfera y no cabe duda que entrará dentro de nuestras experiencias vitales. Estará con nosotros cuando hacemos oración, sobre todo en la Iglesia. Sentiremos su presencia viva cuando comulgamos. Ciertamente, Dios se hace presente en nosotros de alguna manera. No cabe duda que hay una relación entre las verdades de nuestra fe y nuestras experiencias. Para nosotros, Jesús siempre se llamará Enmanuel, es decir, Dios con nosotros.

     En la segunda lectura (Romanos 1,1-7), se pasa del Enmanuel nacido de la virgen al Jesús resucitado de entre los muertos. Principio y final que no acaba de la maravillosa vida que Dios nos trajo.

     Hasta aquí, hay grandes motivos e ideas para meditar. Ojalá nos comprometamos durante el 2020 a quedarnos diez o quince minutos contemplando estas y otras ideas del Dios que se acerca a nosotros. Sería estupendo si somos perseverantes y lo hacemos cada día, cada domingo: ¡maravillosa oración!

     El evangelio de hoy podemos resumirlo en tres ideas. La primera es que María espera un hijo que es obra del Espíritu Santo. María, nuestra madre, es la primera agraciada. Ella nos abraza y nos da un fuerte apretón. Y, así, da gracias a Dios.

     Ante el misterio que representa el que Dios se haga hombre y venga a vivir entre nosotros para ser nuestro pastor, nuestra actitud debe ser la de acción de gracias, y permanecer siempre abiertos a Dios, Un antiguo refrán decía: "Creo para entender". Efectivamente, ella nos da una luz especial que nos hace ver las cosas de la fe con una meridiana claridad. Es la luz que viene del mismo Dios y que a los creyentes nos sigue en cada momento.

     Con estas reflexiones, vayamos preparándonos para la Navidad que se acerca. Ellas deben impregnar toda nuestra vida.


jueves, 12 de diciembre de 2019

III Domingo de Adviento. Ciclo A. 15-12-2019. Mateo 11,2-11

     Hoy es un día en el que salen muchas virtudes a relucir y que se irán viendo a través de las lecturas. Estas fechas de Navidad son días de preparación, de espera a que lleguen, a que nos inunden, a que nos transmitan su espíritu. Las palabras nos salen a borbotones, pero todas dicen lo mismo: ¡Alegría!

     La frase para memorizar la tomamos de la primera lectura: "Alegría sin límite en sus (nuestros) rostros... Quedan atrás la pena y la aflicción" (Isaías 35). Está cerca la Navidad.

     Isaías 35,1-6a.10 nos trae la primera lectura. Para comprenderla bien y poder experimentarla es necesario que nos dejemos invadir por la gloria y el amor de Dios, que irá llegando poco a poco a nuestros corazones si nos abrimos a Él. Pero, no sólo abrirnos nosotros, sino también fortaleciendo nosotros a los más débiles. Diciéndoles: sed fuertes, no temáis. Y animándolos. De esta forma llegaremos a la Navidad creciendo en el amor a Dios y estando cada vez más unidos a Él.

     La segunda lectura es de la carta de Santiago (5,7-10). Esta lectura se resume en que esperemos con paciencia y fortalezcamos nuestros corazones, porque por mucho que vivamos, la cita con el Señor llega pronto. La muerte está a la vuelta de la esquina y veremos al Señor cara a cara. ¡Que todo sea cuando Dios quiera! Durante el día, digámosle muchas veces a Dios, con el pensamiento, que lo amamos, que lo queremos. Esta es una de las formas de esperar con paciencia, y transmitamos esta idea a los que nos rodean.

     Y, ya en el evangelio, se trata de toda una referencia sobre el mensajero Juan. En éste, podemos vernos reflejados todos, ya que todos tenemos la obligación de trabajar por el reinado de Cristo. Todos somos su mensajero. Y así debemos considerarnos. El actual papa Francisco ha consagrado dos expresiones muy significativas para nosotros: "no balconear, sino callejear" y ser "Iglesia en salida". La primera nos invita a trabajar de verdad para que los demás vivan cerca de Dios. En los balcones, mirando, no se hace nada, no se trabaja, no nos relacionamos con los demás, no podemos sacar conversaciones sobre Dios. Por esa razón, nos pide el papa que salgamos de los balcones y bajemos a la calle, que nos relacionemos. Sin embargo, somos tan humanos que hay temas que fácilmente hacen surgir una conversación, como es el fútbol o la política. Pero con el tema de Dios, de la religión, es generalmente bastante más difícil. Deberíamos reflexionar sobre ello y ver las formas de lograrlo.

     La segunda expresión, "Iglesia en salida", hace referencia a la postura cómoda de muchos cristianos. Vamos a la iglesia a nuestras oraciones, a misa, a reuniones de uno o de otro. Con ello consideramos que ya hemos cumplido como buenos cristianos. Pero ¿hemos trabajado para extender el reino de Cristo? ¿Dónde está el ejemplo de Juan? Aunque no es el tema de hoy, no olvidemos que la oración es muy necesaria para que la obra de Dios fructifique. Ni oración sin acción, ni acción sin oración.

     Compromiso:
     Haz un esfuerzo para extender el reino de Cristo.


 
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