jueves, 12 de agosto de 2021

XXI Domingo del Tiempo Ordinario. 22/08/2021. Juan 6,60-69.

    La primera lectura se toma del libro bíblico Josué 24,1-2a.15-17.18b- Josué reunió todas las tribus de Israel con todas las autoridades y les preguntó si querían servir a Dios o a los dioses de los pueblos amigos de vuestros padres. Josué aclara que él y su casa seguirán sirviendo al único Señor verdadero. El pueblo entero, con todas sus tribus, respondió que jamás abandonaría al Señor, al verdadero Dios, al único Dios, al que estuvo siempre con ellos. ¡Ojalá nosotros como pueblo nos comprometiésemos así con Dios! Trabajémoslo sabiendo sacar conversaciones sobre las cosas de Dios.


   Durante el día pensemos y digamos en nuestro interior: "Gustad y ved que bueno es el Señor".


   La segunda lectura es de Efesios 5,21-32. Nos habla de la relación entre marido y esposa con referencia a Cristo. Debemos quedar con los pasajes donde se habla del amor entre los esposos. ¡Es maravilloso el amor entre los esposos! Y si está Dios por entre ellos, no digamos. Cuando los de casa aman a Dios y le son fieles, la casa es otra casa. ¡Hagamos de la casa un templo!


   La lectura evangélica es de Juan 6,60-69. Pedro le dice a Jesús: Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios. Así termina el evangelio de hoy. Pero, el día de hoy tiene gran importancia. El capítulo 6 del evangelio de Juan deja traslucir siempre la eucaristía. De ahí que uno sienta la obligación de hacer alguna referencia a la misma. La eucaristía sólo puede entenderse bien desde la fe. Pero no como la fe que consiste en creer verdades, sino la fe que consiste en vivir como Cristo vivió, con sus valores, con sus costumbres, con sus criterios. La eucaristía es la expresión o mejor la unión o la fusión con la vida o el destino de Jesús. La eucaristía es abrazarse enteramente a Cristo. Pero, abrazarse de verdad. Sentir sus vivencias, su amor. Su entrega a nosotros y nuestra entrega a él. Llenarnos de su amor. Es así como debemos recibir la comunión. A eso debemos tender y a ello llegaremos con la ayuda de Dios.

miércoles, 11 de agosto de 2021

Asunción de la Virgen María. 15/08/2021. Lucas 1, 39-56

   Hoy celebramos la fiesta de la asunción de la virgen María. Hoy debemos contemplar este misterio y ver en él la intención de Dios que desea no solamente salvar nuestra parte espiritual sino también nuestra parte física. Nuestro cuerpo vivificado por nuestra alma nos hará vivir al completo. La resurrección de la carne es una verdad propia de la  revelación cristiana, es una piedra angular de nuestra fe. Resucitaremos y seremos nosotros mismos. Con esta introducción entramos por completo en la comprensión y celebración de esta fiesta de la virgen María. Celebrar esta fiesta de la virgen María es celebrar nuestra propia fiesta al completo.
   La primera lectura de la misa de hoy se toma del último libro de la Biblia, es decir del Apocalipsis 11,19a;12-ab. Es la imagen de la Virgen María en el momento de dar a luz. Un gran dragón coge un gran montón de estrellas y las arroja sobre la Tierra. Es la imagen de quien está lleno de odio hacia Dios, que ni siquiera sabe administrar sus armas para hacer daño. Es la maldad por la maldad, y nada más. El dragón se ha puesto loco y no logra devorar al hijo de la virgen. El niño está junto a Dios y su madre tiene un lugar preparado por el mismo Dios.

   Repite varias veces durante el día: "De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir". Es del salmo 44.

   La 2ª lectura es de 1 Corintios 15,20-27a. Cristo es la primicia de los resucitados y después resucitaremos todos los demás. El último enemigo en ser destruido será la muerte. Y todo quedará bajo los pies de Cristo, bajo los pies de Dios.

   El evangelio se toma de Lucas 1,39-56. Se trata de la visita que hace María a su prima santa Isabel. Esta reacciona diciendo: ¿Quién soy yo para que me visite María, aunque sea mi prima? De ella va a nacer nuestro redentor. Dios toca el corazón de quien desea. En nuestro corazón toca sin duda muchas veces, porque el "Poderoso hace grandes obras por mi". La misericordia del Señor llega a sus fieles de generación en generación. Dispersa a los soberbios de corazón y enaltece a los humildes. Dios se acuerda de su misericordia, como lo tiene prometido a nuestros padres...

   Estas cosas son las que contó Isabel con motivo de la visita que le hizo María. En aquella ocasión, el hijo de Isabel, que estaba en el vientre, aún no había nacido, saltó de alegría. Sin duda, se emocionó en el vientre de su madre. ¡Cómo obra Dios en el interior de cada uno! Te pregunto: ¿lo sabes por experiencia? Da gracias a Dios y respóndele positivamente. Y estate atento porque te hablará muchas veces. Tú también habla con Dios y dile que quieres vivir siempre cerca de Él y serle siempre fiel. Es un gran compromiso para hoy.

martes, 3 de agosto de 2021

XIX Domingo del Tiempo Ordinario. 8-8-2021. Juan 6,41-51.

    Nuestra vida es un caminar hacia la eternidad. La misa de hoy empieza también con un caminar. Es el profeta Elías que se presenta caminando por el desierto, sin comida, muerto de hambre. Me hace recordar nuestro  andar por este mundo hasta llegar a la meta, al final de nuestra vida. A menudo nos cansamos de caminar y nos dan ganas de cometer algún pecadito, tenemos hambre de Dios y no nos damos cuenta, languidecemos, poco a poco, sin enterarnos. Es así parte de nuestra vida. Nos hemos cansado de ser medianamente buenos. Nos pasa como al profeta Elías. Nos quedamos dormidos y no seguimos caminando. Y lo que es peor, si no nos llevan algo de comida, el tiempo pasa sin darnos cuenta y ahí nos quedamos. Pero, Dios nos despierta como sea y, además, nos va a pedir lo imprescindible para nosotros: caminar y caminar porque Elías aún está lejos del monte de Dios, el monte Horeb. Elías comió y bebió y con la fuerza que adquirió caminó y caminó hasta llegar, después de muchos días, a Horeb. Elías es un ejemplo de lo que nos puede suceder a nosotros. Leamos 1 Reyes 19,4-8. Es la primera lectura. Y repite varias veces durante el día: "Gustad y ved qué bueno es el Señor". (Tomado del salmo 33).


   La segunda lectura se toma de Efesios 4,30-52. Estamos sellados con el Espíritu Santo y debemos ser de verdad imitadores de Dios como hijos queridos.


   El evangelio es de Juan 6,41-51. Los judíos conocen a los padres de Jesús y no son capaces de admitir que Él pueda ser "el pan bajado del cielo". Sin embargo, Jesús lo reafirma por tres veces seguidas. Yo soy "el pan de vida"; "es el pan que baja del cielo"; "Es el pan vivo que ha bajado del cielo". Es un convencimiento que está en la conciencia de Jesús. Es algo que Jesús vive de verdad. Jesús nos lo dice para que nosotros lo vivamos de verdad, lo experimentemos en nosotros mismos. Por ello nos afirma al final de la lectura: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

lunes, 26 de julio de 2021

18º Domingo del Tiempo Ordinario. 1-8-2021. Juan 6,24-35.

    Las lecturas de hoy nos ponen en contraposoción dos tipos de realidades: Una material y la otra espiritual. Veremos a ver por cual nos inclinamos nosotros preferentemente. 

 

    En la primera lectura, tomada del libro bíblíco Éxodo, 16,2-4.12-15, se nos expone la necesidad de comida que tiene el pueblo de Israel estando en el desierto. Preferían estar sometidos en Egipto porque, al menos, tenían resuelto el problema de la comida. Le echan en cara a Dios, que los ha sacado de Egipto para matarlos de hambre a todos ellos. Pero Dios hará llover pan del cielo, es decir, comida y podrán comer. No obstante, parecen no enterarse que lo que llovió es un regalo de Dios. Los hijos de Israel no están en la línea de Dios y Moisés tuvo que aclararles que era el Señor el que les daba de comer. ¡Cuántas veces nos afanamos tanto en nuestro trabajo que al final ni damos gracias a Dios! Pensemos en ello durante el día y digamos con el salmo 77:"El Señor les dio pan del cielo" y expresemos a Dios agradecimiento.


   Segunda lectura: Efesios 4,17.20-24. Se puede oír hablar de Cristo pero sin oirlo a Él, sin captar su mensaje, sin sentirse transformado por Él. En Jesús hay una verdad que nos puede llegar muy al interior y renovarnos completamente. Es necesario llegar a tener experiencia o experiencias de Jesús. Con Él somos una nueva criatura. Como dice la lectura, debemos renovarnos en la mente y en el espíritu. Aceptar de verdad a Jesús es revestirnos de una nueva naturaleza, creada a imagen de Dios: Una verdadera santidad.


   La lectura evangélica de hoy se toma de Juan 6,24-35. Jesús pone a los que le buscan, entre la espada y la pared. Les dice: Me buscáis porque comisteis pan hasta saciaros. El verdadero pan del cielo no es el que comieros los Israelitas en el desierto. El pan del cielo es el que nos lleva a realizar las obras de Dios. Y la obra de Dios es creer en el que Dios ha enviado, en Jesús de Nazaret. Pero, se trata de un creer fuerte. Un creer que nos es solamente tener fe. Abarca la persona completa. Es una fe de verdad. Es una fe que obra, es una fe operativa de verdad. No lo olvidemos. No lo olvidemos, cuando decimos que creemos en Jesús de Nazaret, le entregamos toda nuestra persona. Y, así, estamos dando vida al mundo. Porque entregarle a Jesús toda nuestra vida, toda nuestra persona, toda nuestra actividad, es transmitir a los demás las experiencias que enstán el lo más íntimo del corazón de Cristo. Algo quedara en nosortos de todo ello. Y de verdad que lo transmitiremos de una forma o de otra. Jesús es el pan de vida. Jesús es el pan del cielo. El que viene a Él no tendra habmre y el que cree el Él no tendrá sed. 



   Compromiso: Empieza a hablar a los demás de las cosas de Jesús, de unirse más a Él. Inténtalo alguna vez.

martes, 20 de julio de 2021

Solemnidad de Santiago el Mayor. 25/07/2021. Mateo 20, 20-28

    Hoy, domingo, celebramos la fiesta de Santiago apóstol patrono de España. Este año celebramos el Año Santo Compostelano ya que cae el domingo el día de Santiago. Es un día grande para los españoles creyentes. Santiago debe ser uno de nuestros modelos como verdaderos creyentes en Cristo. En la sociedad hay muchos que no desean que los creyentes hablemos y enseñemos en nombre de Cristo, como en tiempos de Santiago sucedía en Jerusalén. Y en cuanto puedan nos lo prohibirán. Pero, nosotros seguiremos en un mismo espíritu con nuestras reuniones y nuestra unión con Cristo en la Eucaristía. Los cristianos tenemos muy claro que debemos obedecer a Dios antes que a los hombres. Nosotros procuramos respetar a todo el mundo y agradeceríamos que también a nosotros se nos respetara. Con estas reflexiones considero explicada y aprovechada la primera lectura de la misa de hoy, Hechos 4,33;5,12.27-33;12,2.


   Repitamos durante el día, del salmo 66, 2-8: "Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben".


   La segunda lectura es Corintios 4, 7-15. Es la vida de los cristianos perseguidos por ser discípulos de Cristo. Realmente, es un complemento de la primera lectura. Cuando damos nuestra vida por ser fieles a Cristo, estamos manifestando que, a pesar de que nuestra fe está en vasijas de barro, Dios inyecta en nosotros una fuerza extraordinaria que nos hace capaces de serle fieles y entregar nuestra vida.


   La tercera lectura se toma del evangelio de San Mateo 20, 20-28. Se trata de una madre que sólo piensa en sus hijos. Se acerca a Jesús y le pide que ordene, nada menos ¡Qué ordene!. Que ordene que sus hijos se sienten uno a su derecha y el otro a su izquierda, ¡nade menos!


   A menudo, la persecución o la causa de la misma no proviene de los otros. A veces está en nosotros mismos. Dentro de la misma Iglesia. Nos movemos por nuestros mismos intereses y entonces entran los egoismos y vuela, se marcha, el espíritu de ayuda a los demás. Es muy difícil tener esa limpieza de espíritu, esa entrega a los demás. Es muy difícil ser cristiano como verdadero discípulo de Cristo. Pero, existe el milagro. Para Dios no hay nada imposible. Somos creación suya no sólo como personas, hombre o mujer, sino también como discípulos suyos. Nos lo dice muy bien la segunda lectura, la segunda Carta a los Corintios 4, 7-15. Nos dice que lllevamos ese tesoro "en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros". Somos creados en dos veces, una como seres humanos y otra como cristianos. Demos gracias a Dios y seámosle fieles de verdad.


   No nos olvidemos de hacer un propósito a propósito de esta lectura.

 
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