Hoy podemos decir que celebramos la fiesta de Dios, porque hoy es la fiesta de la Santísima Trinidad. Y, a ella, a la Santísima Trinidad hace mención continuamente la primera lectura. Se toma del libro de los Proverbios 8, 22-31. Dios es un misterio tan incomprensible que supera todo intento de definirlo. Este libro bíblico intenta hacerlo con palabras humanas, porque es la única manera que nosotros tenemos para acercarnos a los misterios de Dios. A El no podemos definirlo. Dios ha creado su propia sabiduría. Nadie la ha creado, es eterna. La sabiduría estaba en Dios, era el mismo Dios. La sabiduría era el arquitecto de Dios, era el mismo Dios. El salmo es el 8, 4-9; Señor, Dios nuestro, ¡qué adminrable es tu nombre en toda la tierra! Repítelo varias veces durante el día para mantener la presencia de Dios. La segunda lectura se toma de la carta de San Pablo a los Romanos 5, 1-5. Algo encuentran en sí los cristianos que los lleva a decir que están santificados en virtud de la fe en Jesucristo. ¡Qué rica experiencia es esa que Dios nos da! ¡Y cómo se nota que crece en nosotros el amor de Dios! Como se ve, esta segunda lectura de Pablo nos transmite una experiencia que llevamos los cristianos dentro de nuestro espíritu. ¡Ojalá los cristianos sepamos vivir de ella y la cultivemos! La lectura evangélica de este domingo se toma de Juan 16, 12-15. Nuestra experiencia de las cosas de Dios, mientras estemos en este mundo, es muy limitada y por eso nos dice Jesús que no podemos cargar con todas ellas por ahora. Pero, el Espíritu de la verdad nos llevará hasta la verdad plena. Demos tiempo al tiempo y mantengamos plena confianza en Jesús, nuestro hermano mayor y salvador. La experiencia de hoy, nuestra experiencia de Dios, nuestra experiencia cristiana, es lo que nos quiere transmitir el evangelio de hoy del apóstol Juan. Unas vivencias que los cristianos llevamos dentro de nosotros y que jamás debemos permitir que se pierdan. Son vivencias de Dios, que experimentamos y que debemos seguir cultivando, viviendo en espíritu de oración, de amor a Dios y de ayuda a los demás. Las experiencias de Dios que nos aguardan y que ya sentimos por cercanía, nos dan mucha esperanza. Demos gracias a Dios y vivamos siempre alegres. En la alegría, demostremos el amor que le tenemos.
lunes, 6 de junio de 2022
martes, 31 de mayo de 2022
Pentecostés. 05/06/2022. Juan 29, 19-23
Hoy es el día de Pentecostés. Ha terminado la Pascua. El Espíritu Santo nos llena el alma. Empezamos a saber amar a los demás con el mismo amor con que Dios nos ama, como él nos quiere de verdad. Nuestra vida ha cambiado de verdad. Tal día como hoy, los discípulos se reunieron. No sé de que estarían hablando. Al empezar rezarían seguramente. Pondrían su corazón muy cerca de Dios, junto a Dios. Y algo especial empezaron a sentir. Dios iba llenando sus almas, día tras día, como hace con nosotros. Y todos se fueron llenando de Dios. Eran las fiestas religiosas en Jerusalén y estaba lleno de gentes de las naciones extranjeras, sobre todo judíos que vivían afuera. Aquellos días se oía hablar muchas lenguas en Jerusalén y el ambiente era muy espiritual, muy de Dios. En los Apóstoles y demás discípulos se notaba que estaban viviendo algo especial, Dios estaba obrando en sus corazones. Todos estaban convertidos de verdad a Dios. Y, todos en ese ambiente buscaban a Dios. La mayoría, claro. Corintios 12, 3b-7. 12-13. En esta lectura aparece cinco veces la mención al Espíritu Santo y se nos dice que Dios es el que obra todo en todos. Todos debemos trabajar por la causa de Dios, aunque a veces los pecadillos se nos metan por las rendijitas. A todos se nos da el Espíritu, aunque sea para actuar de distintas maneras, según la necesidad en cada caso. Todos los cristianos bebemos de un sólo Espíritu y, por lo mismo, formamos un solo cuerpo. La tercera lectura es de Juan 20, 19-23. Jesús se aparece a los discípulos. Han cerrado las puertas porque tienen miedo a los judíos. Pero, Jesús los llena de paz, de tranquilidad. Les desea mucho la paz. Y sopla sobre ellos y les dice: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; y a quienes se los retengáis les quedan retenidos". Aquí no se habla de la necesidad de confesarse, sino de pedir perdón a Dios. Los primeros cristianos sabían pedir perdón a Dios y unos a otros. Esta petición de perdón, Dios la recibe con los brazos abiertos y nos perdona. Naturalmente, hemos de ser sinceros con Dios y con el hermano. Y tener confianza en que de verdad quedamos perdonados. De esta forma, el amor, la paz de Dios, nos inundará plenamente. Y, la irradiaremos. La transmitiremos. Hoy, después de la segunda lectura está una especie de poesía. Es algo larga quizá. Pero, dice peticiones muy bonitas. Es una riqueza. No olvidemos llevar la presencia de Dios. Llevarla continuamente, para nosotros es imposible. Pero, acordarse de Dios varias veces durante el día, decirle que lo amamos, nos llegará a ser fácil.
miércoles, 25 de mayo de 2022
Domingo VII de Pascua. Lucas 24, 46-53
En la liturgia de este domingo aparece una frase que debe llenar la vida de un cristiano en muchos momentos de la vida. Es la de aquellos dos hombres que están vestidos de blanco y que preguntan, ¿que hacéis ahí plantados mirando al cielo? Aunque parezca mentira es una postura que debería ser frecuente en los creyentes. "Mirando al cielo". Pero, mirando al cielo como fuente de vivencias religiosas. Hablando con Dios. Es verdad que Dios está a nuestro lado pero, lo que estamos diciendo es una forma de acordarse de Dios. Tenemos varias formas de acordarnos de Dios durante el día, cada uno que escoja la que más resultado le dé. Jesús se estuvo apareciendo a los apóstoles durante cuarenta días instruyéndoles. Procuremos ser cristianos instruídos. Creyentes que sepan dar buenas explicaciones de las cosas de Dios. En un caso de urgencia, ¿sabemos bautizar a un niño que nace con peligro de muerte? Conozco personas, buenos padres, que han tenido que bautizar a su propio juicio. ¡Es una gran alegría que les queda para siempre en su interior! Ese bautismo es igual de válido que el realizado por un sacerdote. La segunda lectura es de carta de Pablo a los Efesios 1, 17-23. La riqueza que Jesús nos da, ya resucitado, y desde el cielo, está por encima de todo nombre conocido. No podemos conocer a Dios de verdad si no lo amamos. Cuanto más lo conozcamos más lo amaremos y cuanto más lo amemos, más lo conoceremos. En Dios, las dos cosas van unidas. Recemos mucho y preparémonos mucho. Hagamos obras buenas de ayuda a los demás e iremos creciendo en amor a Dios. Lucas 24, 46-53 contiene el evangelio de este domingo. La clave de nuestra vida espiritual está en que nos convirtamos para que se perdonen nuestros pecados. Convertirnos a Dios es fundamental. Hay que revestirse de Dios, es fundamental. Es revestirse de la fuerza que viene de lo alto. Resumiendo, piensa en que es necesario que vivamos cerca de Dios. Que seamos personas de vida de oración. La forma básica de hacer oración es acordarnos de él. Decirle que lo amamos, que lo queremos. Pedirle que nos ayude, que nos lleve por buen camino. Que perdone nuestras debilidades. Coge un papel en blanco y un lápiz o boli. Toma este evangelio y copia alguna frase que pueda serte útil. Has reducido este comentario a muy poco. Ahora procura llevarlo a la práctica. ¡Quizá es muy poco lo que tienes delante de tus ojos! Pero, a la hora de practicarlo puede serte útil. Este método puede servirte para un trozo de lectura de cualquier otro libro religioso. Y estás haciendo una lectura espiritual. Puedes simplemente, leerlo despacio, pensando en Dios, sin hacer resumen previo.
lunes, 16 de mayo de 2022
Domingo VI de Pascua. 22/05/2022. Juan 14-23-29
Estamos culminando el tiempo de Pascua. Jesús intenta preparar las cosas para que su Iglesia dure hasta el final de los tiempos. Hoy, se trata de un problema sobre las cosas que deben cumplirse. Y surge cuando Jesús ya no está con los hermanos que iniciaron la Iglesia. Nos lo relata el libro de los Hechos de los Apóstoles, 15, 1-2. 22-29. Es la primera lectura de la misa de hoy. Aparecen unos que predican que es necesario circuncidarse por el rito que estableció Moisés en la antigüedad, para salvarse. Por esta causa se levanta un gran altercado y una violenta discusión. ¡Qué pena que aquellos primeros cristianos dieran este triste espectáculo! ¡Cómo sería que en el texto habla de dos cosas: un altercado y una discusión! Vemos que, realizada una consulta, los apóstoles responden que sólo les prohíben lo relacionado con los ídolos y muy poco más. Creo que de esta lectura debemos sacar la lección de evitar los altercados y las discusiones violentas. Aquí no sabemos como terminó la cosa, pero alegrémonos de que haya terminado bien. La segunda lectura es del Apocalipsis 21, 10-14. 22-23. Se trata de una descripción de la ciudad de Jerusalén, medio metafórica y medio real. La terminación de la lectura es de mucho provecho espiritual. Dios y Jesús son nuestra iglesia, nuestro santuario. ¡Dios es nuestra Iglesia! ¡Jesús es nuestra Iglesia! Por eso, nuestra vida interior o espiritual tiene muchísima importancia. Hablar con Dios en nuestra intimidad, en silencio, con el pensamiento... ¡es una gozada! Retirémonos, de vez en cuando, alguna vez, pero todos los días, no lo abandonemos, no enfriemos espiritualmente. Y aunque tengamos algún momento de sequía, conservemos la esperanza. ¡Y sigamos! Si aprovechamos espiritualmente lo dicho, vamos sobrados para una temporada. Pero, algo sobre la tercera lectura. Empezad a leerla con veneración. Y llegaréis a "La paz os dejo, mi paz os doy". Lo dice Jesús. Y la paz de Jesús, la paz de Dios es distinta a las demás "paces". Y todo el relato termina: "Cuando suceda, creed".
lunes, 9 de mayo de 2022
V Domingo después de Pascua. 15/05/2022. Juan 13, 31-33a. 34-35
Pablo y Bernabé, en la primera lectura de este domingo, se nos presentan haciendo una gira por diversos lugares para dar a conocer el mensaje de Jesús. Y, se nos dice que además de predicar nombraban presbíteros para que organizaran a los nuevos cristianos. Pablo y Bernabé después de predicar en Perge, llegan a Atalia y se embarcan para Antioquía de donde habían salido. Contaron todo lo que Dios había hecho por medio de ellos, ya que los antioquenos les habían prometido rezar mucho por el buen resultado de la misión. Sigamos nosotros el ejemplo y recemos también unos por otros para que el amor a Jesucristo mejore en nuestra parroquia. ¡Qué Jesúcristo tenga en cuenta nuestras oraciones y nuestro trabajo apostólico para bien de las almas. Hoy nos toca rezar con el salmo 144, 8-13sb. Escojamos las frases que más nos gusten y sigamos la costumbre de repetirlas a menudo durante el día. A ver si vamos cogiendo el poder acordarnos de Dios con frecuencia. La segunda lectura es del Apocalipsis 21, 1, 5a. Por la gracia de Jesús todo se hace nuevo. Nuevo es el cielo, nueva es Jerusalén y el mar, metafóricamente, ya no existe. Porque representa el poder del infierno. Nosotros, ahora, pertenecemos al pueblo de Dios. El nos ha cogido en sus brazos, a pesar de nuestras debilidades y de nuestros pecadillos. El nos quiere de verdad. Hoy, de una forma o de otra, la misa que nosotros hemos de tener hacia El. El evangelio de hoy nos lo presenta Juan 13, 31-33a, 34-35. Acaban de comer juntos en el cenáculo y Judas se marcha. Es ahora cuando empieza de verdad el dolor, el sufrimiento. Y es ahora cuando Dios del cielo empieza a ser glorificado de verdad. Es la mejor glorificación que uno puede ofrecerle a Dios. Es la mejor oración que nosotros podemos hacer. El amor lo dice todo, lo expresa todo. Y Jesús nos hace su testamento, que es el testamento del amor. Nos dice: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amadado. En esto conocerán todos que sois mis discípulos". Cuando hay amor las cosas, aún las más duras, se ven de manera distinta. Cuando las cosas se hacen por amor, se hacen de muy distinta manera. Y no lo olvidemos, sigamos aprendiendo a tener la presencia de Dios.

